LA AGENDA EN RED
¿Acaso una sola carta no basta para honrar y respetar la memoria del maestro Carlos Pellicer y su extraordinario legado?
Les pido que permitan que el Parque Poema-Museo La Venta permanezca en paz, tal como él lo soñó y lo valoró. Este espacio no solo es un testimonio de su creatividad y pasión por la cultura, sino también un patrimonio que debemos cuidar y preservar con responsabilidad y cariño.
Es fundamental que se le brinde un mantenimiento adecuado, ya que lleva años en condiciones que requieren atención urgente. Un cuidado sustentable implica no solo reparar las instalaciones, sino también implementar acciones que aseguren la conservación a largo plazo, promoviendo un entorno que inspire a las generaciones presentes y futuras, en armonía con el entorno natural y cultural que lo rodea.
Respetar y valorar la obra del maestro Pellicer es también comprometernos con la protección de su legado y con el bienestar de la comunidad que disfruta y aprecia este espacio. Solo así podremos garantizar que su memoria siga viva, en un lugar digno y respetuoso, que fomente la cultura, la reflexión y el amor por nuestro patrimonio.
Gracias por comprender la importancia de cuidar este espacio con sensibilidad y conciencia. No hay más que comentar.
CARTA DE CARLOS PELLICER A ALFONSO REYES
HABLANDO DEL TRASLADO DE PIEZAS OLMECAS
Villahermosa, Tabasco, a 19 de septiembre 1957.
Alfonso, por si no lo sabes, te lo diré: yo te quiero mucho y te admiro hasta donde puedo; es decir, ya no puedo más. Cuando yo regrese a la capital iré a verte y te platicaré de la cosa en que ando metido: aquí ando moviendo y trasladando milenios hasta de 38 toneladas. ¡Oyeras como crujen! Y cuando se acomodan sobre la plataforma del «Mack», el que sigue crujiendo soy yo. Figúrate que cuando moví la Gran Piedra Triunfal —ésa de 38 toneladas— pasé la noche sentado pensando que la formidable escultura venía por la carretera a razón de 20 kilómetros por hora y desde una lejanía de más de 150 kilómetros. Ya he trasladado 15 monumentos. Me faltan aún 5 esculturas —mudé de las de cerca de 50 toneladas —ociosidades del volumen —más un sepulcro megalítico y un gran sarcófago atascado de siglos—. He tenido que ponerme a régimen para envejecer lo suficiente y estar a tono con estas piedras maravillosas que por ser casi desconocidas, cuando yo dé por terminada la mise en public [sic], asombrarán a los mundos.
Pero hombre: Figúrate un poema de siete hectáreas con versos milenarios y encuadernado en misterio. Naturalmente a orillas de un lago con algunos errores llamados cocodrilos. La Setimana [sic] ventura soltaré allí catorce venados que le darán rápida puntuación a tan magnífico texto. Aquí en Tabasco ya sabes que se hila muy delgado. Cuando vas a cortar una flor, se te va pues resultó mariposa, y viceversa. No somos culpables.
¡Allá el sol! En el mismo predio estoy organizando un zoológico con las solas especies tabasqueñas. Tenemos un pájaro que es como la paleta olvidada de un pintor muy joven. También el tapir que es un proyecto descalificado de rinoceronte. Con muy poco esfuerzo completaré la botánica y desa manera los tres reinos estarán en mí y te digo en mí porque ya toda esta negocia [sic] es parte de mi cuerpo.
Todo este manoseo de siglos a la luz del día me ha confirmado que hay que pasar la vida jugando. Claro, jugando y conjugando, y nada de participios: a darle que es gerundio. Pobres de los que se empeñan en jugar en serio, porque… están Xodidos. Porque mira Alfonsito: Cuando yo hace cinco años pensé en la chingamusa ésta, me dije: ¡a ver qué sale! Y claro, lo que ha salido es una cosa tremenda, pero deliciosa. Y es la obra de mi vida.



