CARTA ABIERTA
Resulta que la misteriosa dama que decidió convertir un balcón del Palacio Nacional en su solárium privado no era un producto del uso de la Inteligencia artificial de algún opositor ocioso, sino un ser humano de carne, hueso y una falta de inhibiciones. La propia presidenta ha tenido la honestidad de salir a confirmar que, efectivamente, la mujer existió.
Lo que no es tan real, o al menos no tan fiable, es la capacidad de análisis de InfodemiaMx. El espectáculo ofrecido por esta plataforma oficial ha sido, por decir lo menos, una comedia de errores. Con una soberbia tecnológica que ya querría para sí la NASA, aseguraron que el video viral era falso en un setenta y un por ciento.
Miguel Ángel Elorza Vázquez, el gran guardián de la verdad, ha quedado en una posición más que comprometida. ¿Cómo es posible que su detector de mentiras tenga la precisión de un reloj de sol en plena tormenta?
Fue el periodista Julio Sánchez quien tuvo que poner el dedo en la llaga durante la mañanera. Ante la pregunta directa, Claudia Sheinbaum admitió que tras una investigación interna descubrieron que sí hubo una persona asoleándose. Incluso bromeó con los memes, y la verdad es que el chiste se cuenta solo después de que creadores como Vampipe difundieran las imágenes originales.
Miguel Ángel Elorza Vázquez, coordinador de InfodemiaMx, debería estar preparando una explicación muy convincente, o quizá buscando un nuevo software que no confunda a una ciudadana con un bot. Mientras tanto, el nombre de la dama sigue siendo el misterio mejor guardado, así como el tipo de sanción aplicada. Y es que con un baño de sol, puso de cabeza a los guardianes del patrimonio nacional.
El único fraude detectado fue el de los propios expertos en detectar mentiras en los medios y las redes. Qué ironía que la luz del sol haya servido para dejar en la sombra la fiabilidad de InfodemiaMx.
:LA RÚBRICA
El asesinato de la rescatista de animales, Anaid Belén Ramírez, en Tultitlán, exhibe la desconfianza en las instituciones del Estado de México. La filtración de datos desde la Fiscalía General de Justicia, encabezada por José Luis Cervantes, hacia grupos delictivos permitió que una denuncia por maltrato animal terminara en secuestro, tortura y ejecución. Este suceso (que incluyó la muerte de dos canes bajo el cuidado de la víctima) muestra cómo el aparato de justicia se convierte en una extensión operativa del crimen organizado. La gobernadora Delfina Gómez mantiene silencio mientras los colectivos civiles exigen la renuncia de los funcionarios cómplices.



