En un giro diplomático de última hora, los gobiernos de Estados Unidos e Irán han pactado un alto el fuego bilateral de dos semanas.
Ormuz abrirá si no hay ataques. El acuerdo se alcanzó apenas noventa minutos antes de que expirara el ultimátum de Washington contra infraestructuras iraníes.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la suspensión de los bombardeos condicionada a la apertura total, inmediata y segura del estrecho de Ormuz. Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, confirmó que sus fuerzas armadas cesarán las operaciones defensivas si se detienen los ataques contra su territorio. Durante este periodo, se permitirá el paso seguro por el estrecho de Ormuz bajo la coordinación de las Fuerzas Armadas de Irán.
Esta desescalada ha tenido un impacto inmediato en la economía global, provocando un desplome del 13 por ciento en el precio del petróleo Brent, que ha caído hasta el entorno de los 95 dólares por barril. El gobierno de Israel ha confirmado que respetará el cese de hostilidades, aunque el primer ministro Benjamin Netanyahu ha expresado su preocupación por los términos del pacto. Fuentes oficiales israelíes han precisado que este alto el fuego no incluye las operaciones militares en Líbano contra Hezbolá, las cuales continúan activas desde principios de marzo.
El éxito de esta tregua temporal se atribuye a la mediación del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el mariscal Asim Munir. Las negociaciones formales para un acuerdo de paz duradero están programadas para comenzar el próximo viernes 10 de abril en Islamabad, Pakistán. Países vecinos, como Irak, han celebrado el anuncio como un paso fundamental para reducir las tensiones y consolidar la estabilidad en la región. El acuerdo se basa en una propuesta iraní de diez puntos que Washington considera una base viable para alcanzar una paz a largo plazo.



