EL ANTÍDOTO
Se entiende que formar una familia es para brindarse mutua protección y colaborar en todos los aspectos, por supuesto, con desavenencias eventuales como cualquier pareja; pero existe un mundo de abusos donde las mujeres llevan las de perder ante el «macho» que las somete mediante el uso de la fuerza o el maltrato psicológico, convirtiendo el hogar en una sala de tormentos.
NO HAY QUE SER DESGRACIADOS
Diría una conductora de un extinto programa televisivo: —¡Que pase el desgraciado!—. Así se les dice a estos infelices que, en lugar de proteger y mantener la unión familiar, la convierten en un infierno que afecta a todos, donde predomina su poca capacidad mental y su arrogancia, adquiridas probablemente por traumas y complejos.
LA PEOR PARTE LA LLEVAN LOS HIJOS
Hay que tener muy poca «madre», diría una expresión coloquial, para ser verdugos de la mujer y de los hijos que trajeron a este mundo para darles lo mejor de sí. En estos casos, los «machotes» actúan como animales salvajes o como reyes que merecen todo y quieren ser atendidos sin dar nada a cambio; son insensibles y narcisistas. Esto ocasiona pleitos verbales con gritos y escenas de terror que asustan a sus niños.
TIENEN PROBLEMAS MENTALES
Los mencionados verdugos son personas con problemas mentales que dicen amar a su esposa e hijos, pero con sus acciones gánsteriles demuestran todo lo contrario. Hay algunos mantenidos que, a pesar de que se les da todo, no son capaces de ayudar a la mujer ni siquiera a cargar un plato; esto es vergonzoso y abusivo.
NO VALORAN LO QUE TIENEN
Los mencionados «machos» no valoran el gran tesoro que tienen en sus manos; en ellos debe caber la prudencia para mantener la unión familiar sin violencia. Dicen que nadie es perfecto, pero si les llega la luz de la reflexión y quieren cambiar, deben hacer un esfuerzo o, en su defecto, buscar ayuda psicológica para salvar su hogar. Así que… Usted dirá.



