CARTA ABIERTA
La presidenta reveló en la mañanera que le dijo a Rubén Rocha Moya que si no hay pruebas, no hay nada que temer. Sin embargo, ¿y si las hay? La acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos coloca al gobierno mexicano en una encrucijada donde la defensa de la soberanía choca con investigaciones que vinculan al mandatario sinaloense con el Cártel de Sinaloa.
Voces como la del exgobernador Francisco Labastida Ochoa son tajantes al señalar que Rocha deberá ser entregado. De lo contrario, el costo político y electoral para la Cuarta Transformación será carísimo, especialmente con miras a los procesos venideros de 2027. La percepción de impunidad ante señalamientos tan graves podría erosionar la base de confianza que sostiene al movimiento en el poder.
Es inevitable mencionar que la acusación contra el gobernador es también un aviso para Andrés Manuel López Obrador. Fue el expresidente quien lo impulsó decididamente para llegar a la gubernatura y quien lo protegió y mimó en muchas ocasiones durante sus visitas a Sinaloa, especialmente a la región de Badiraguato, cuna de El Chapo.
Otro morenista en un estado de nerviosismo total es el secretario de Educación y exdirigente de Morena, Mario Delgado. El funcionario diseñó la ingeniería electoral de la campaña a la gubernatura de Sinaloa en 2021, la misma que las autoridades estadounidenses acusan de haber sido operada e impulsada por la facción de Los Chapitos. El miedo a que las investigaciones alcancen los cimientos financieros de aquellas campañas es una sombra que persigue al exdiputado federal.
De acuerdo con el análisis del portal La Política Online, en Palacio Nacional existe un temor creciente de que Rubén Rocha sea extraído a la fuerza por el Ejército de Estados Unidos mediante un operativo militar relámpago, siguiendo la misma táctica que Washington aplicó en su momento contra Nicolás Maduro. La posibilidad de una acción unilateral de Donald Trump ha encendido todas las alarmas en el círculo presidencial.
Por su parte, el senador morenista Enrique Inzunza Cázarez, incluido en la lista de acusados, se ha atrincherado en el Senado ante el temor de ser capturado, lo que no deja de ser surrealista.
Sin duda, Claudia está ante el momento más difícil de su sexenio. Si entrega a Rubén Rocha, el gobernador podría cantar mejor que Plácido Domingo, exponiendo la red de complicidades entre autoridades de alto nivel y los cárteles. Si decide no hacerlo, entrará en una disputa gravísima con Donald Trump por el tema del narcotráfico. De hecho, la tensión ya escaló tras las críticas de la mandataria hacia el embajador Ronald Johnson, a quien acusó de injerencista.
Y la presión gringa no cede. El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes publicó en su cuenta de X que esto es solo el principio y que van por más, con lo que la lista de implicados podría crecer. Esta ofensiva judicial contundente trasciende a las figuras sinaloenses para golpear el corazón del sistema político mexicano.
Todo este vendaval se desata tras dos hechos que parecen haber sido el punto de quiebre: la presencia de Claudia en una cumbre de las izquierdas en Barcelona y la muerte de dos agentes de la CIA en Chihuahua.
Estos eventos parecen haber acelerado la respuesta de Washington, dejando al gobierno de la 4T en una posición de vulnerabilidad en la antesala de las elecciones de 2027.
Por eso, en el análisis político, Rocha es visto hoy como el García Luna de la 4T.



