CARTA ABIERTA
El presidente estadounidense no ceja en su objetivo de poner a México como centro de su narrativa política, y lo hace desde una lógica que combina seguridad, frontera, propaganda electoral y presión geopolítica.
En ese tablero, Morena y la 4T aparecen como adversarios: no porque exista una confesión explícita de que Washington busque “acabar” con ese proyecto, sino porque el trumpismo ve en la izquierda latinoamericana una amenaza ideológica y operativa para sus intereses. Esa es la clave para entender el choque.
La cumbre progresista de abril en Barcelona reforzó esa lectura. La presencia de Claudia Sheinbaum junto a Pedro Sánchez, Lula da Silva, Gustavo Petro, Yamandú Orsi y Cyril Ramaphosa proyectó la imagen de un bloque que intenta defender al progresismo frente a una visión conservadora mundial.
Para Trump y su entorno, esa foto confirmó que Morena forma parte de una red política que se alinea, al menos en el discurso progresista, con gobiernos y movimientos críticos de Washington. En ese mismo marco, el Foro de Sao Paulo, del que nuestro país forma parte, funciona como un símbolo para tratar de comprender el contexto general.
La fricción se intensifica cuando entra el tema de los cárteles. Trump ha insistido en que México debe hacer más, y ha dejado abierta la puerta a medidas más agresivas contra el crimen organizado. Eso le permite construir un relato en el que la 4T es, además de izquierdista, un gobierno incapaz o renuente a enfrentar el poder criminal con la dureza que exige Washington.
Si a esto se suman los señalamientos sobre funcionarios ligados al narco y el caso de Rubén Rocha Moya, el discurso se vuelve todavía más sensible en el contexto de la relación bilateral.
También pesa la dimensión electoral. Trump ve a América Latina como un espacio donde su influencia debe ser un contrapeso frente a la injerencia rusa y china.
Su respaldo a candidatos de derecha en distintos países del continente responde a un plan: fortalecer gobiernos afines y debilitar a quienes percibe como aliados de Cuba, Venezuela, Nicaragua o Irán. En ese sentido, Morena y la 4T encajan en el perfil de lo que Trump considera un frente ideológico hostil.
Ante este escenario, Sheinbaum ha respondido con una defensa a ultranza de la soberanía. Esa postura le da legitimidad interna, pero también endurece el conflicto con Estados Unidos, porque convierte cada presión externa en una disputa de dignidad nacional. Así, el choque no gira solo en torno a seguridad o migración: gira alrededor de quién define el rumbo político de México.
Y ahí está el fondo del asunto. Trump no necesita declarar una guerra formal contra Morena para buscar acabarlo; le basta con convertirlo en el enemigo perfecto de una narrativa que cada vez crece más en intensidad, bajo el argumento del combate al narco. Es como una gota de agua constante que busca horadar una roca. Y la roca terminaría por ceder.
: LA RÚBRICA
Durante su gira por Tabasco, Claudia Sheinbaum convocó a una conexión digital masiva para el domingo 31 de mayo (con el fin de presentar un informe de labores). El acto busca recordar el triunfo electoral del 2 de junio de 2024. La decisión de evitar una concentración en la capital del país y optar por enlaces simultáneos en las plazas de las 32 entidades es una variación en la conducción de las movilizaciones de la 4T. Se busca una descentralización formal (mediante el uso de herramientas tecnológicas) para la rendición de cuentas, bajo el argumento de mantener la cercanía con la base social. El discurso en el municipio de Teapa incluyó posturas sobre la autonomía exterior, donde se ratificó una línea de conducción ajena a tutelajes extranjeros. El mensaje reiteró los preceptos de conducta del grupo gobernante (no mentir, no robar y no traicionar). Se observó, pues, un intento de mantener la cohesión interna por medio de la memoria de la elección de hace dos años, en un escenario donde la presencia del interior del país sustituye temporalmente a los grandes mítines en la Ciudad de México… La abundancia de agua y la conectividad de Villahermosa son los ejes del plan industrial que promueve la alcaldesa Yolanda Osuna Huerta para atraer empresas de semiconductores, inteligencia artificial y centros de datos. La estrategia busca la transición económica de Centro hacia la tecnología y la logística avanzada, condicionando la llegada de capitales a la generación de empleos dignos que arraiguen el talento local. Para agilizar el asentamiento de corporativos, Osuna implementó InvestCentro, una plataforma digital que elimina la burocracia mediante una ventanilla única de trámites. El municipio, que ya concentra el 90% de los centros de distribución de Tabasco, ofrece un esquema de acompañamiento que vincula a los inversionistas con las universidades y proveedores de la región. La gestión de la presidenta municipal se respalda con el tercer lugar nacional en desempeño institucional otorgado por la Secretaría de Hacienda. Con este indicador y 65 trámites digitalizados, la administración garantiza la certeza jurídica necesaria para consolidar a la capital del estado como el principal nodo de inversión y desarrollo del sureste mexicano… Todo indica que la reunión pública de Marcos Rosendo con el pevemista Evaristo Hernández fue para enviar una señal a Morena, porque todo indica que al diputado lo están ignorando para la repartición de candidaturas en 2027. Rosendo, identificado con Adán Augusto, pero también relacionado con el secretario de Gobierno, Pepín López Obrador, busca que su partido lo incluya en la boleta electoral, y como no ve el panorama muy claro, ha enviado el mensaje de que podría irse al Verde, de la mano de Evaristo. Lo cierto es que Rosendo no es de quienes toman decisiones radicales, por lo que no se iría del partido guinda. Sin embargo, el amago de su acercamiento con Evaristo es un llamado para que no lo dejen fuera. Como no tiene alguna oportunidad para ser candidato a la alcaldía de Centro, donde Jorge Bracamonte parece llevar mano, le bastaría con repetir como diputado, con el compromiso del dirigente Jesús Selván, eso sí, de ser el coordinador de la bancada oficialista en la próxima Legislatura. De eso se trató la reunión con Evaristo, a quien, por cierto, no le alcanzará para ganarle al abanderado, o abanderada de Morena (en caso de que sea Lorena Méndez Denis). Y es que Javier May pondrá todos los huevos en la canasta para repetir el triunfo en la capital y el resto del estado… La lucha interna en Movimiento Ciudadano está retrasando la llegada de Andrés y su hijo Fabián Granier. Ahora sí, todo depende de quién sea el nuevo dirigente para saber si el Químico y el diputado local toman esa decisión que sus simpatizantes les están pidiendo. Mientras tanto, el PRI del dirigente virtual Erubiel Alonso va derechito a perder su registro electoral, poniendo fin a su existencia de más de 80 años. Y es que por mucho que vaya a darse un voto de castigo contra Morena, esos votos irán a MC, el PVEM, PT o incluso al PRD. Pero el PRI, eso está claro, no capitalizará ese rechazo ciudadano contra el partido en el poder.



