CARTA ABIERTA
En el tricolor estatal sobra el festejo tras la salida de Erubiel Alonso. La militancia asimila a este personaje como un oportunista, al basar su carrera en prácticas de cañería para ascender escalones en las siglas. De hecho, se dice que la noche de ayer hubo una reunión cordial de varios barones priistas para celebrar el haberse quitado un pesado lastre de encima.
La memoria tricolor registra los días de Erubiel como dirigente estatal (cuando negoció candidaturas y rindió obediencia al gobierno perredista del exgobernador Arturo Núñez Jiménez). Estas acciones llegaron a los oídos de figuras respetadas del priismo, como Gina Trujillo, Freddy Chablé Torrano, Pedro Gutiérrez, Gloria Herrera y el exgobernador Andrés Granier, quienes optaron por tomar distancia de él.
Su fuga representa un alivio para las bases, al carecer de aportes y dedicar sus días a fracturar al partido. Su único soporte venía del dirigente nacional Alejandro Moreno, quien traicionó a los priistas de Tabasco al postularlo como candidato plurinominal por la segunda zona electoral con cabecera en Nuevo León. Es decir, Erubiel abandonó a los electores tabasqueños desde hace mucho tiempo.
Su huída deja también en muy mala forma al dirigente estatal Miguel Barrueta, quien entregó el control del partido a las órdenes de Alonso, y marginó por completo al grupo del exgobernador Andrés Granier y de su hijo, el diputado local Fabián Granier. Erubiel prestó su respaldo a Barrueta para colocarlo en la dirigencia por un periodo de tres años, pero el destino del actual líder estatal quedó atado a las acciones de un individuo que ya pensaba en irse a otra fuerza política.
Ahora, la renuncia de balancanense fuerza un cambio interno bajo el mando de Andrés Granier y Fabián Granier, quienes deben llamar a una auténtica reorganización de fondo y a una reconciliación entre los pocos grupos que quedan en su interior. Sin embargo, los Granier deben saber que al presidente nacional del partido le importa un comino el destino del priismo en el exedén y aceptaría la pérdida del registro local con tal de que el Congreso federal no avance en los juicios que le tiene pendientes.
La traición de Erubiel es también una traición de Alejandro Moreno a los militantes. El dirigente nacional creó, alimentó y dio mimos a ese Frankenstein. Alejandro Moreno es cómplice de este circo penoso y debe pagar la factura.
En la acera de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez comete un error gigantesco al arropar a un perfil tan cuestionado. Causa pena ajena escuchar a la nueva dirigente estatal Karla Rabelo y al niñato Gerardo Gaudiano celebrar la llegada de Erubiel a MC. El mensaje enviado a sus bases advierte la recolección de chatarra abandonada por otros partidos.
Resulta penoso ver al partido naranja reciclar a figuras de tan oscuro pasado. El nuevo emecista traicionó a quienes le tendieron la mano para escalar posiciones de poder en el PRI. Con absoluta certeza hará lo mismo en su nueva casa. Los electores le cobrarán a MC estas malas decisiones.
Mientras tanto, en el PRI tabasqueño siguen festejando su renuncia. Se han quitado de encima una pesada carga de basura que ya olía muy mal en la casona de 16 de Septiembre.
: LA RÚBRICA
El fiscal general Oscar Tonatiuh Vázquez expuso los avances del caso judicial sobre el joven estudiante Rodrigo Isidro, durante una rueda de prensa celebrada el martes. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, entonces al mando de Serafín Tadeo Lazcano, catalogó el suceso ocurrido en noviembre de 2025 como un percance vial común. Peritajes posteriores confirmaron un homicidio doloso. La escena del crimen evidenció a un muchacho totalmente sobrio, y los peritos localizaron un arma de fuego intacta sobre el asiento del conductor (una maniobra policial elaborada para desviar culpas). Las pesquisas apuntan directo a la patrulla 7250. Los agentes a bordo persiguieron a Rodrigo Isidro para matarlo con tres disparos, lo que derivó en la captura de cuatro culpables el 23 de noviembre. Los detenidos enfrentan un juicio oral con una petición penal de 50 años de prisión, aunque un quinto oficial involucrado optó por darse un balazo en la cabeza el pasado fin de semana. Este uniformado tenía un citatorio para declarar sobre los hechos junto a otros dos compañeros. Se observa una cadena de engaños capaz de retratar la otra cara de las fuerzas del orden. Lo que el fiscal no dijo es si estas investigaciones involucran también al exsecretario de Seguridad, a quien familiares de la víctima han acusado de encubrimiento.



