CARTA ABIERTA
La inauguración de la Copa del Mundo en el Estadio Azteca se da en el marco de nuevas amenazas de Donald Trump y las movilizaciones civiles programadas para este jueves en la Ciudad de México.
Las recientes advertencias de Trump sobre una intervención militar terrestre para combatir a los cárteles y la posible cancelación del T-MEC llegan en un momento inoportuno, justo cuando los mexicanos están a punto de tener uno de los pocos momentos de alegría, con posibles victorias de la Selección en la cancha de futbol.
Y es que el aviso de una incursión armada unilateral vulnera la soberanía territorial que tanto ha defendido Claudia Sheinbaum, mientras que el amago de disolver el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá introduce un factor de riesgo crítico para la estabilidad macroeconómica de nuestro país.
En el plano interno, el ambiente festivo queda amenazado por las movilizaciones civiles programadas hoy jueves en la capital mundial de los ajolotes. La confluencia en las calles de la CNTE, madres buscadoras, familiares de Ayotzinapa, jubilados, transportistas y agricultores expone conflictos que no han podido resolverse en los últimos años.
Las protestas buscan reflectores ante la comunidad internacional, pero Sheinbaum insiste en que el país está en calma y con plena gobernabilidad, acusando un boicot para dar una imagen distorsionada ante el mundo.
Lo único que podría distraer al ciudadano de a pie sobre estos temas es que la Selección avance lo más que pueda en la competición. Sería una alegría colectiva que serviría como bálsamo al gobierno de la cuatroté. Sin embargo, esa euforia, por sí misma, no resolverá los varios conflictos pendientes de la agenda pública.
: LA RÚBRICA
A pocos días de que Colombia defina su futuro, el país asiste al acto más desesperado del gobierno del exguerrillero. La supuesta «suspensión» del presidente Gustavo Petro no fue más que una puesta en escena. Se trató de una maniobra para victimizarse e inflar artificialmente la campaña de su candidato de izquierda, Iván Cepeda. Ante el fantasma de una derrota en el balotaje, el petrismo activó ayer miércoles la narrativa del «golpe blando». Utilizar un documento sin pies jurídicos, emitido y corregido horas después por una congresista de su propia coalición, delata la trampa. Esta jugada buscaba frenar el avance de Abelardo de la Espriella, el abanderado de la derecha que lidera las preferencias. Al mostrar a Petro como un mártir, pretendieron endosarle votos de lástima a Cepeda. La respuesta definitiva se dará en las urnas el 21 de junio. Ese día, en la segunda vuelta, Colombia elegirá si premia el engaño o si castiga en las urnas la manipulación oficialista.



