CARTA ABIERTA
La aritmética electoral en el exedén dicta algo incontestable: la fragmentación del voto opositor facilita la hegemonía guinda. Rafael Acosta León, desde la dirigencia estatal del PRD, lanza un guante que los restos del PRI y del PAN podrían recoger, ante la urgencia de su propia supervivencia. Sin embargo, este exhorto hacia un frente amplio se estrella contra Movimiento Ciudadano. La formación naranja apuesta por su propio team, convencida de que por sí misma se garantiza un buen resultado en las urnas, sin necesidad de aliarse con otras siglas.
La respuesta de Somos México a este convite adquiere, por su lado, un cariz distinto. Es verdad que el nuevo partido busca una plataforma para aglutinar sufragios. El problema radica en la ejecución de la convocatoria. Acosta León extiende su mano hacia Jesús Alí, cayendo en un lugar común que carece de novedad ante el electorado.
El elogio desmedido hacia el delegado de Somos México, calificado como un supuesto conocedor de la vida pública local, es una reverencia excesiva a una trayectoria de un trapecismo constante.
La memoria pública retiene el paso de Alí por las filas de Morena y las posteriores rupturas con pesos pesados como Javier May y Adán Augusto. Tal servilismo resta seriedad a una propuesta perredista que pretende erigirse como alternativa real ante el oficialismo.
A pesar de este desfiguro, Rafael Acosta defiende a Somos México y enfrenta las críticas sobre la procedencia de sus integrantes. Refuta por eso al dirigente de la agrupación Nueva Esperanza, René Bejarano, recordando su mote del “Señor de las ligas” y diciendo que carece de calidad moral, luego de que en su reciente estadía en Villahermosa señalara que MX está formado por quienes hundieron al Sol Azteca.
En este contexto, la postura de Movimiento Ciudadano se vuelve el eje sobre el cual girará el resultado de los comicios del año próximo. Si el partido naranja insiste en la vía solitaria, el costo para el bloque opositor se traduce en una pérdida mayor de espacios.
La capacidad de atraer votos anti Morena dependerá de una cohesión que, por ahora, se ve sólo en buenas intenciones.
El llamado a formar un amplio bloque opositor en Tabasco, aunque necesario desde la lógica matemática, es un llamado a misa si los dirigentes de MX, PRI, PAN y MC insisten seguirse viendo sus ombligos.
En Morena, desde luego, están de plácemes con esta disgregación.
: LA RÚBRICA
La reunión entre Jesús Selván y Andy López Beltrán encendió las alarmas sobre posibles designaciones anticipadas en las boletas electorales. Sin embargo, el dirigente de Morena desactivó los rumores: ni él ni el hijo del expresidente tienen el poder de decidir candidaturas. Esta aclaración frenó las especulaciones de imposición, creando al mismo tiempo un blindaje político. Al ampararse en las reformas estatutarias del partido, Selván se quita el peso de las presiones internas, buscando proyectar transparencia y asegurando que los perfiles más competitivos surgirán de encuestas y métodos institucionales. El dirigente lo llamó un encuentro de mero trámite organizativo con un «actor clave». Eso dijo…

