CARTA ABIERTA
El efímero retorno de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa y su inmediata licencia marcan el primer frente a frente en la cúpula de Morena, un asalto político en el que Claudia Sheinbaum es la ganadora.
Los analistas coinciden en que Rocha Moya no se habría atrevido a regresar de no haber contado con el apoyo del expresidente López Obrador, quien siempre defendió la legitimidad de sus gobernadores frente a señalamientos de Estados Unidos. Sin embargo, la fulminante marcha atrás de Rocha mostró que la inquilina de Palacio Nacional impuso su autoridad sin concesiones.
Para lograrlo, la presidenta dio un firme manotazo sobre la mesa al aglutinar el respaldo absoluto de todo el aparato de poder. La dirigencia del partido, encabezada por la claudista Ariadna Montiel, los gobernadores de Morena —incluido el tabasqueño Javier May—, el Congreso federal y la Secretaría de Gobernación cerraron filas a su lado.
La presión del norte también contó. El tuit del exdirector de la DEA, Derek Maltz, dirigido a Omar García Harfuch para exigir que Rocha rinda cuentas ante la justicia estadounidense, se dio en un momento crítico. Con Marcelo Ebrard a punto de viajar esta semana a Estados Unidos para revisar el T-MEC, el gobierno federal no podía permitirse cargar con un mandatario acusado de narcotráfico por el Departamento de Justicia.
Sheinbaum asestó la estocada final con publicaciones donde sentenció que el poder sin principios es arrogancia y que ningún interés personal está por encima de la Nación. Este golpe de autoridad frente a presiones internas, que podrían venir desde Palenque, se evidenció con el silencio de López Obrador, quien durante el conflicto no se pronunció en apoyo a su sucesora, avivando las sospechas de que respaldaba el retorno de su aliado sinaloense.
Las tensiones en el oficialismo se reflejaron igual en las posturas de Ricardo Monreal en el Congreso, hablando de un cisma en la 4T, y del diputado pevemista Manuel Velasco, quien según el portal La Política Online, calificó el regreso de “torpeza” y exigiendo su renuncia.
Ahora surge la pregunta sobre si este es el inicio del fin de la 4T o, por el contrario, su fortalecimiento por medio del afianzamiento del poder de Sheinbaum.
Por otra parte, no hay que olvidar que Rocha reapareció, extrañamente, horas después de que el director de la DEA, Terry Cole, diera en Argentina un fuerte espaldarazo a García Harfuch, quien no es bien visto por el ala radical morenista, sellando la cooperación con la administración Sheinbaum.
Este choque arrastra también a Tabasco, tierra natal de López Obrador y bastión del ala dura de Morena, que hoy tiene un papel clave en el futuro de la 4T. El reacomodo de fuerzas en el exedén definirá el rumbo tras el golpe sobre la mesa desde Palacio Nacional.
En concreto, Claudia consolida su poder con el apoyo incluido del gobernador tabasqueño Javier May, en lo que parece ser la hora de las definiciones dentro de Morena.
Y ya por último una certeza: por las buenas o por las malas, ‘don’ Rubén terminará ante la justicia de los EE.UU.
: LA RÚBRICA
La crisis política en el municipio de Paraíso se intensificó tras la solicitud de licencia del alcalde emecista Alfonso Baca Sevilla, quien enfrenta acusaciones por posesión ilícita de hidrocarburos y narcóticos. Ante esto, el Cabildo designó por unanimidad a María Eliza Hernández como presidenta municipal interina, decisión respaldada por los regidores Misleyda Magaña, Selena del Carmen Gómez e Israel Palma. El secretario del ayuntamiento, Carlos Alberto Ramón, validó este acuerdo asegurando la gobernabilidad. No obstante, el exgobernador priista Manuel Andrade calificó como sospechosa la transición. Andrade expuso que la actual alcaldesa interina y Alexis Palma Córdova denunciaron penalmente a inicios de este año a Baca Sevilla y a otros colaboradores como Plinio León Juárez y Roni Castellanos. Por otro lado, el coordinador parlamentario del PRD, Francisco Javier Cabrera, calificó la situación de escabrosa y sugirió realizar un análisis profundo. En contraste, el diputado morenista Gerardo Antonio Hernández descartó una persecución política y argumentó que el Operativo Enjambre se aplica en todo el país, sin distinción de ningún partido. Esto último parece ser lo más apegado a la realidad, y es, sin duda, un duro golpe a la credibilidad de Movimiento Ciudadano, un partido que se había venido dando baños de pureza. Ya se vio que también le llueve en su milpa en temas delictivos.

