¡Viví una encrucijada en mi hogar con espíritus chocarreros!… ¡Me atormentaban a punto de enloquecer!… ¡Poco efecto hacían las oraciones!… ¡Después de mucho tiempo, ahora el poder lo tengo yo!
Doña Marcela es una mujer que guarda muchas costumbres católicas, pero que por temor al «qué dirán» no se atrevía a contar las penas y angustias por las que estaba pasando en su domicilio.
Esta fémina, con más de siete décadas de existencia, ya es una persona que enviudó hace muchos años y hoy está disfrutando de sus hijos y nietos, a los que recibe con aprecio, esmero y mucho amor.
Manifiesta doña Marcela que, aunque vive sola, frecuentemente es visitada por familiares y amistades con los que tiene una extraordinaria comunicación que le permite estar activa física y mentalmente.
En el transcurso de la semana acude a la iglesia más cercana, pero sábado y domingo asiste a la Catedral del Señor de Tabasco: «donde paso momentos inolvidables con mis compañeras de la comunidad religiosa».
Asegura nuestra entrevistada que cuando por algún motivo no va a algún recinto religioso, se queda en su hogar para estudiar las Sagradas Escrituras.
Recuerda que antes, cuando vivía su esposo, ambos visitaban la Catedral y luego pasaban a tomar las ricas horchatas del bien recordado y respetado don Toño Alejo.
«Al pasar los años me quedé sola y me distraigo con el quehacer del hogar, respondo llamadas familiares y así me la voy llevando, además de ver la TV».
Hace una breve pausa doña Marcela para ordenar sus pensamientos… Respira hondo y profundo porque entrará de lleno al tema que hace algunos años atrás le traía mortificada el alma… ¡Inhala y exhala!… ¡Inhala y exhala!
«Pues bien —dice doña Marcela—, sin saber cómo y por qué, de repente en mi casa comenzaron a suceder cosas muy extrañas; desde luego, no le tengo miedo a los muertos, sino a los vivos, y eso que mi domicilio es muy seguro.
Durante algún tiempo veía cómo algunos objetos se movían o cambiaban de lugar; una computadora de uno de mis nietos se encendía y se apagaba sola, igual un pequeño radio donde escucho las noticias por las mañanas; algunos focos parpadeaban sin que yo tocara el contacto… Había muchas cosas extrañas.
Al principio sí me asustaron esas cosas, pero platicando con algunas amistades me recomendaron oraciones y poco fue el efecto; en cambio, esas energías aumentaron sus actividades.
Haciendo una reflexión respecto a qué se debían estos fenómenos paranormales, llegué a la conclusión de que los vecinos de al lado no tenían buena reputación y se llegó a decir que hacían cosas de hechicería, pero duraron poco porque rentaban, no eran los dueños… Y, a lo mejor, las cosas con las que trabajaban se quedaron en esa vivienda y algunas se pasaron a mi casa.
Una amiga rezadora con la que estudié de chamaca me recomendó comprar unas campanas de plata y colocarlas en algunas partes de mi casa para cuando esas energías se muevan y hagan ruido con los objetos… ¡Yo entonces acciono las campanas para que ese sonido que emiten las ahuyente o se aquieten!
Algo especial de las campanas es que no importa su tamaño… ¡Lo que sí se debe tener muy en cuenta es que estas sean de plata… ¡De plata!
Las que compré fueron medianas, de unos 5 centímetros, y otras más grandes… Hasta donde me rindió la pensión de mi finado esposo.
Coloqué una en la cocina, otra en el comedor, en mi cuarto, cerca del baño y en la sala.
Cuando escucho que algo se mueve exageradamente y no hay nadie más que yo en mi casa, agarro una de estas campanas de plata, rezo el Padre Nuestro, repito algunas alabanzas y cantos religiosos… ¡Pero hay que ver cómo se desaparecen y yo me quedo tranquila, porque ya nada me asusta ni me espanta!».
De tal manera que doña Marcela sostiene que la plata tiene propiedades curativas y es usada en muchas culturas, ya sea de manera simbólica o esotérica, porque sus compuestos tienen alto valor curativo y de purificación.
¿A usted lo distrae alguna energía chocarrera?… ¿Cree usted en la purificación de la plata?… ¿Tiene objetos de plata en su hogar como símbolo de protección?… ¿El sonido de una campana de plata le produce equilibrio emocional?


