LA POSTA
BUENO PARA EL HIPO. El hombre supuestamente bueno, debe hacer cosas supuestamente buenas, según la teoría de la simulación efectiva, conocida también como hipocresía institucional cuando se practica al interior del gobierno. El célebre Santiago Nieto, con tantas tablas burocráticas, sabía perfectamente la reacción de su jefe al armar una boda fuera del país con provocativos lujos para solaz de la prensa. Como dicen en mi pueblo, fue plan con maña. Sujeto a una fuerte presión durante medio sexenio, sumando enemigos a diario, llegó el momento en que los encargos peligrosos solo lo afectarían a él y consideró la conveniencia de renunciar, pero hacerlo abiertamente era exponerse a las descalificaciones desde Palacio y pasar de liberal a conservador echando al caño su carrera política. La boda, efectivo método de escape probado por otros exfuncionarios de la 4T para no dejar rastros de inconformidad ante su líder máximo, fue la salida más fácil y rápida. El cambio de Santiago por Pablo Gómez muestra lo que viene: la politización de la campaña anticorrupción desde la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). Pordiositosanto.
SUSTO O BOLILLO. Los morenistas más morenos, descalificaron la fastuosidad de la boda mostrando en las comisuras rastros de sangre oscura en un duelo de hipocresías propio de los políticos de ahora y de siempre. Los últimos acontecimientos políticos me hacen vivir de nuevo teorías y prácticas de los años 60-70s, como la llamada corriente del esnobismo, palabra cuyo uso literario en inglés define a quienes lo practican como “el que es servil, en espíritu o en conducta, hacia quienes considera sus superiores, y se muestra, por otra parte, altivo e insolente con quienes piensa que le son inferiores”, según el maestro Arrigo Coen. Excitados por las corrientes de pensamiento de moda y los movimientos sociales de la época, jóvenes de la clase pudiente de nuestro país, abrazaron el esnobismo empuñando el estandarte de la protesta contra el orden establecido y volcándose en apoyo a los pobres y marginados. De esa época son muchos políticos de la clase social más alta del país que sin dejar sus hábitos, comodidades e intereses, siguieron esa corriente de moda, iniciaron una carrera política dentro de la oposición y hoy gobiernan con las siglas de Morena.
EMPEÑADOS. Además de los conciertos de rock (Woodstock-Avándaro) que mostraron la fuerza de estos movimientos, en México nacieron las peñas, lugar de difusión de música latinoamericana de protesta, refugio del esnobismo nacional. René Villanueva, creador de la más conocida de las peñas en la CDMX, Los Folkloristas, describe en su libro Cantares de la Memoria, Editorial Espejo de México, página 36, “Se formaron conjuntos que llegaron a sonar muy bien como el Pilcuicatl, integrado por niños alumnos de Héctor (Sánchez) y Pepe (Ávila): Julio y Claudia Sheinbaum, Eduardo Arau, Yuriria e Ileana Contreras y Daniel Giménez Cacho…”. Los hermanos Sheinbaum se dedicaron a la academia, Julio es investigador nivel III del SNI, el más alto, lo mismo Claudia, hoy jefa de gobierno de la CDMX.
LA CAMINERA. Lo único que quedará de la boda de Santiago y Carla Humhprey es la impresión de que, en materia de hipocresía y simulación, los políticos liberales de la 4T son más refinados que los conservadores de las últimas tres T; citan a Juárez y a su justa medianía envueltos en un halo de esnobismo institucional de los años 60-70s. Sea por Dios.



