GUAYABERA POLÍTICA
Libre de culpas, de cargos -¿Por qué lo apresaron?-, exonerado por las autoridades judiciales competentes, una federal, otra estatal, de frente ante quienes lo vieron crecer y hacerse hombre, después de casi 6 años de reclusión y sujeción a procesos, Andrés Rafael Granier Melo, “El Químico Granier”, está de regreso en la lid política.
Es considerado como el seguro candidato, el «gallo» del tricolor, a la alcaldía del municipio de Centro.
Ha sostenido Granier, que “lavará su honra”. Esto, desde que, voluntariamente, regresó, precisamente con tal propósito, de EU a México, a mediados de 2013.
Se recordará cómo se llenaban, a pocas semanas de dejar el pofer, las gavetas de las procuradurías del estado y de la república, con multiplicidad de demandas que en su contra y ex funcionarios, iniciaban los gobiernos de Arturo Núñez y Enrique Peña Nieto.
Cinco años 10 meses, pasó el ex alcalde de Centro y ex gobernador de Tabasco, Andrés Rafael Granier Melo, en la Torre Médica de Tepepan del Reclusorio Femenil de Santa Marta Acatitla, en la Ciudad de México, antes de que un juez le autorizara pasar a su domicilio y desde allí atender el proceso que por la supuesta comisión de los delitos de “lavado de dinero” y “defraudación fiscal”, seguía la PGR en su contra.
“El Químico” llegó al aeropuerto de la ciudad de México, procedente de Miami, pasadas las 8 de la noche del martes 11 de junio de 2013.
“No tengo nada que ocultar”, les dijo a los reporteros.
“No hay nada por lo que tenga que huir del país”, les dijo también.
“Regreso a México a honrar mi palabra. Dí lo mejor por Tabasco”.
Mostró disposición para presentarse y declarar ante las autoridades que lo requirieran «para limpiar mi nombre”. No pude regresar antes, “porque no había boleto”.
Su ausencia del país tras dejar el cargo de gobernador a finales de 2012, explicó, obedeció al propósito de “guardar distancia política”, a motivos de salud y “amenazas del crimen organizado”.
En ningún momento aceptó andar “huyendo de la justicia”, porque “soy un hombre limpio”, un hombre “que enfrenta sus problemas”.
Reveló que no contaba con ningún amparo, a pesar de existir alrededor de 15 órdenes de aprehensión en su contra y de sus colaboradores.
Una primera reacción en Tabasco, fue la del cínico y vergonzante gobernador Arturo Núñez Jiménez, quien dijo a los cuatro vientos que el ex gobernador tendría “todas las garantías para defenderse”, así como que las investigaciones se realizaban “conforme a derecho”.
El PRI, el partido de toda su vida, quiso expulsarlo de sus filas, tal fue la amalgama de intereses en su contra, que como nunca se obligaba a esta organización política a deshacerse de uno de sus cuadros bajo el falso argumento de salvaguardar la dignidad institucional.
Entonces “El Químico” pidió al tricolor la “oportunidad para demostrar mi inocencia”:
«Todos y cada uno de los movimientos de dinero y las dudas –entre tantas cosas se le culpaba de un “desvío” de 2,400 millones de pesos-, dijo, tienen que ser aclarados por mis colaboradores señalados como presuntos delincuentes para que prevalezcan la claridad y la transparencia».
Miguel Barbosa, entonces coordinador del perredismo en la Cámara Alta, reconoció el valor y la entereza de Andrés Granier para dar la cara.
Ya de nuevo en su tierra en 2019, en su amado Tabasco y en especial su municipio y su ciudad natal Villahermosa, Andrés Granier sostuvo haber vivido “un infierno, producto de un montaje de Peña y Núñez para encarcelarme”, asegurando que contrademandaría por “daño moral”, dicho esto en Telerreportaje, programa en el que aseguró que regresaba “para dar la cara” y someterse “al juicio de la historia”.
La gente se aglomeró en torno del edificio de las radiodifusora XEVT y lo mismo antes que después de entrar Granier Melo a la cabina de transmisiones, fue ovacionado y felicitado por cientos de tabasqueños que en todo momento lo consideraron inocente.
Luego de su absolución en el ámbito federal, ocurrió lo mismo en el local cuando la Segunda Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado, lo libró de todo cargo, principalmente de un presunto peculado por 196 millones de pesos, había sido condenado a 10 años, 10 meses, 15 días de prisión.
“Mentira que Tabasco hubiera quebrado, que saqueara el erario, ese fue un ardid de Núñez para destruirme pero no lo logró, soporté un infierno junto con mi familia, pero también recibí el aliento y la reiteración de la confianza de quienes me conocen desde niño.
«Algunos ex colaboradores fueron apresados pero al no comprobárseles nada tuvieron que ser liberados”.
“Tendré todos los defectos del mundo como ser humano, pero soy fiel, ley a mis principios, a mi partido, a mi familia, a mi pueblo, jamás habría de traicionarlos. Nunca”.
Ahí tiene usted, Granier Melo está listo y sigue viendo a su gente de frente.
Irá a la contienda por la presidencia municipal de Centro con la cara y la mirada en alto, con las manos y la conciencia limpias.
Ya lo espera su partido, el PRI, el 14 de febrero, después de retrasos para recibirlo.



