Franja Sur
Para la política nunca es tarde ni nunca es temprano. Tampoco importa estar demasiado joven o muy viejo, pues es una actividad para la que no hay nada escrito.
Lo mismo puede fracasar una persona considerada erudita en esta actividad y contar con las mejores credenciales de presentación que, sorpresivamente hacer un buen papel alguien supuestamente no apto para el cargo que le toca desempeñar.
Hoy Tabasco está frente a la oportunidad de conocer a través de los próximos tres años, si se cumple tal hipótesis. Veamos:
Por lo pronto, el primer caso señalado líneas arriba ya se suscitó en la tierra del pantano y los mosquitos. El ex gobernador de Tabasco Arturo Núñez Jiménez, cuando por fin llegó al ansiado puesto, traía en sus alforjas el título de licenciado en Economía, graduado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y un amplísimo currículum, mejor imposible.
Como parte de su trayectoria política resplandecían en su pecho un buen número de estrellas e insignias, tal como si fuera un general, solo que en su caso en el terreno de la política, ya que antes de sentar sus reales en Tabasco, era el político tabasqueño que había ocupado los cargos más altos en el gobierno de la república.
De este modo, llegó a la Quinta Grijalva con la experiencia de haber sido Subdirector de estudios de la Coordinación Administrativa de la Presidencia de la República, director general de Desarrollo Político de la Secretaría de Gobernación, Subsecretario de Gobernación, director general del Instituto Federal Electoral (IFE), director general del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), diputados federal, senador de la República.
Además fue jefe de la misión de la Organización de las Naciones Unidas para la evaluación de necesidades técnicas en materia electoral en Bolivia, Ecuador y Nicaragua. También consultor de la ONU en materia electoral para América Latina y el Caribe. En fin, un garbanzo de a libra.
Frente a esa cantidad de palmarés obtenido en el mundo político, ante tantos galardones que no ignoraba la clase política de Tabasco ni la población bien informada, se generó una gran expectativa cuando asumió el gobierno de Tabasco. Era “un gobernador de lujo”, decían.
Pero el pueblo pasó de la dicha a la desdicha, pues a la hora de la verdad, en el momento de dejar de ser segundón y encabezar el gobierno de Tabasco, resultó una gigantesca decepción, al grado de que su padrino político, el que lo llevó a la gubernatura, me refiero claro al hoy presidente López Obrador, vino a decir en un mitin frente a palacio que, al que había presentado como “gobernador de lujo”, resultó “puque”. Sí, fracasó estrepitosamente en su tierra.
Así, hoy Arturo Núñez Jiménez está considerado por la población de Tabasco como “el peor gobernador de toda su historia”, y puso la vara muy alta para poder ser rebasado, pues su fracaso fue colosal, dejando cuentas por aclarar por más de 4 mil millones de pesos. Sigue pendiente ese caso.
Hoy, cosas de la vida, estamos en Tabasco frente a una situación totalmente adversa al caso que acabamos de ilustrar. Llega por arte de la gran amistad, al gobierno del estado, un político con poco cartel, por el que nadie apuesta nada, pues Carlos Manuel Merino Campos no ha sido un político fulgurante en la vida política de de esta entidad.
Merino es un político considerado de poca monta, por eso cuando fue anunciada que sería el interino en lugar del Adán Augusto, hoy secretario de Gobernación, el anunció cayó como una cubeta de agua fría a miles de tabasqueños.
No daban crédito que el nombramiento recayera en un político sin carrera destacada, pues no alcanza ni el título de segundón, ya que en realidad su gran logro es ser amigo de Adán y, el suplente en todo de toda la vida.
Merino es el que le prepara las mejores carnes asadas al flamante secretario de Gobernación, allá en la Quinta que tiene el ex gobernador de Tabasco por el aeropuerto de Villahermosa.
Hasta se coloca un mandil Merino Campos para marinar los cortes de primera y servirle la carne asada a término medio al que hoy le debe la gubernatura. Ese es en parte el currículum del interino.
Pero puede que nos de la gran sorpresa. Si ya tuvimos al mejor de entre los mejores políticos y fue un verdadero fiasco, démosle entonces el beneficio de la duda a Merino Campos, a la mejor nos sorprende y no resulta «puque». Recuerden los dichos: “No hay tonto a pie que no sea listo a caballo”. “El que con lobos anda, a aullar se enseña”.
Ahí se las dejo.



