CARTA ABIERTA
Un día después del reportaje de Latinus, López Obrador ha salido en una férrea defensa de sus hijos Andrés y José Ramón. Al mismo tiempo ha vuelto a arremeter contra la credibilidad de Carlos Loret de Mola, a quien calificó de hampón y mercenario del periodismo. Sí, el presidente está muy molesto.
En la mañanera del jueves, AMLO defendió a Andrés, asegurando que ni él, ni el resto de su familia, está haciendo negocio con el gobierno, según acusó Latinus al mostrar la entrega de contratos de diversos proyectos otorgados a empresarios que tienen amistad con su hijo. Al desmentir conflicto de intereses, afirmó que sus hijos son acosados por los medios.
Rechazó que haya un beneficio por 100 millones de pesos en contratos que brindaron la Conagua y la Sedatu a empresas en las que tres amigos de Andrés Manuel López Beltrán son socios. Admitió, eso sí, la existencia de los contratos y la amistad entre Andrés y los empresarios Carlos Buentello Carbonel, Eduardo Rafael Castro Aviña y el medio hermano de Alejandro Castro Jiménez, entre otros.
Sin embargo, lejos de admitir alguna posibilidad de veracidad en esos datos, el inquilino de Palacio Nacional dijo que Loret es “un mercenario que pertenece al hampa del periodismo”. De inmediato pidió al comunicador presentar esas pruebas de corrupción ante la Fiscalía, si es que las tiene.
Luego se quejó de que otro medio haya ido a la casa de José Ramón a preguntarle sobre quién es el dueño de la vivienda. Esto fue en reacción a lo publicado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, donde de acuerdo con documentos de la Sedena, el hijo mayor del mandatario federal estableció como su domicilio particular en la Ciudad de México un inmueble que es propiedad de la asistente de la directora de La Jornada.
Mexicanos contra la corrupción expuso que los documentos del Ejército son parte de la información difundida por el colectivo Guacamaya luego del hackeo del año pasado, y en ellos los reportes militares apuntan que José Ramón y su esposa Carolyn Adams se establecieron en la colonia Copilco Universidad.
Frente a todo ello, llama la atención que López Obrador y Loret de Mola hayan hecho un cruce de retos públicos. Loret dijo al presidente: «Reitero mi solicitud para hacerle una entrevista al presidente López Obrador. Una entrevista como se hacen las entrevistas entre un periodista y un presidente, uno a uno”. Y AMLO le reviró: “Vamos a hacer una apuesta: vamos a intercambiar bienes, todos los bienes que tiene mi familia; los míos, los de mis hijos con los que tiene tu familia, vamos a intercambiarlos. ¡Me voy a rayar!».
Así ha sido el más reciente enfrentamiento público entre Loret y López Obrador. En el primer episodio, Latinus fue el medio que reveló la Casa Gris de José Ramón en Houston. El segundo acto fueron los videos de sus hermanos Pío y Martín recibiendo dinero. Y en este tercer round, con Andrés López Beltrán como protagonista.
En cada uno de estos señalamientos, el presidente ha negado cualquier anomalía, cualquier veracidad en las acusaciones, poniendo siempre por delante la honestidad de sus familiares. Así es como AMLO ha puesto toda la investidura presidencial, y su propia credibilidad, en una férrea defensa de sus hijos Andrés y José Ramón. El inquilino de Palacio Nacional está muy seguro de actuar con verdad ante todos los mexicanos.
: LA RÚBRICA
¿Cuándo se le pedirán cuentas al dirigente del PVEM, Miguel Vélez, por seguir teniendo una relación cercana con Federico Madrazo Rojas, uno de los más importantes financiadores de Latinus? Y una duda seria: ¿Por qué Vélez no ha expulsado al del partido al hijo de Roberto Madrazo? La respuesta parece obvia por la cercanía de su trato… Adán Augusto seguirá presente en la escena nacional en caso de no ser el candidato presidencial. Es casi imposible que López Obrador abandone a su mano derecha, dejándolo desprotegido en lo político a partir de 2024… Dagoberto Lara se mantiene de pie a pesar de la embestida que recibe de forma constante desde el Congreso local. Allí se teje una serie de estrategias para desfondarlo y obligarle a dejar la dirigencia. Lo más inaudito es que los orquestadores fueron hijos consentidos del PRI.



