CARTA ABIERTA
En Centro comienzan a moverse las piezas con cautela. Faltan casi dos años para las elecciones, pero el ajedrez de Morena ya tiene a sus cuatro contendientes visibles: Jorge Bracamonte, Marcos Rosendo, Ariel Cetina Bertruy y Daniel Casasús. Todos juegan con sus cartas, aunque uno de ellos, Casasús, parece tener una ventaja que podría convertirse, quién lo dijera, en su mayor riesgo.
Casasús, el secretario de Obras Públicas, ha sido señalado como el favorito dentro del grupo dominante del partido. Su trayectoria técnica, su disciplina y, sobre todo, su cercanía con Andy López Beltrán lo colocaron al frente de la carrera por la candidatura. Pero esa relación, que antes se leía como garantía de respaldo, ahora tiene un sabor amargo.
En las últimas semanas, Andy ha sido protagonista de escándalos que se alejan del discurso austero que su padre impulsó durante años. Viajes a Tokio, cenas de miles de pesos, la compra de una obra de arte de Yayoi Kusama y su participación en un negocio inmobiliario de lujo (ANNEX) han sido ventilados en los medios, acompañados por nombres y cifras difíciles de justificar. Más allá de si son ciertos o exagerados, los relatos han dejado una marca de ostentación e incongruencia difícil de borrar.
Para Casasús, ese es el verdadero problema: su aspiración no depende ya de su desempeño en la SOTOP o de su relación con el gobernador Javier May, sino del destino político de su amigo. Si Andy cae en desgracia, lo arrastrará consigo. Si sobrevive al vendaval mediático, entonces la candidatura podría mantenerse a flote.
Mientras tanto, los otros tres aspirantes observan. Bracamonte, Marcos Rosendo y Ariel Cetina saben que es tiempo de silencios y pasos calculados. No necesitan acelerar; basta esperar a que el viento se mueva de dirección.
Así, la guerra interna por la alcaldía de Centro no sólo es una lucha entre cuatro barones locales, sino una prueba para medir hasta dónde llega el peso de un apellido en el México postobradorista.
En el caso particular de Casasús, su fuerte amistad con Andy y Bobby López Beltrán puede darle un impulso decisivo… pero también puede hundirlo sin remedio, en caso de que los escándalos lleguen a tener secuelas imparables.
: LA RÚBRICA
La renuncia de Julián Romero Oropesa a la Secretaría de Administración y Finanzas cayó como chispa en el lavadero político. Aunque el gobernador insistió en que todo fue “en buenos términos” y que se trató de un tema personal, la salida ocurre justo cuando se integra el Paquete Económico 2026, lo que alimenta las versiones de pasillo. El hermano de Octavio Romero era visto como un funcionario discreto pero eficaz, con ascendencia técnica y un apellido que pesa. Que haya decidido irse en plena faena presupuestal deja huecos que se llenan rápido con suposiciones: ¿desacuerdos internos?, ¿presiones políticas?, ¿una invitación desde la Ciudad de México? Mientras el subsecretario Adrián Magaña asume el despacho, los rumores corren con soltura. “La verdad es que Julián nos ayudó mucho, es una gente honesta, comprometida, pero también entendemos sus prioridades y también sus inquietudes”, dijo Javier May al buscar eliminar rumores sobre una dimisión que coincide con los números del presupuesto que definen el próximo año… La donación de seis termonebulizadores por parte del Ayuntamiento de Centro a la Secretaría de Salud de Tabasco es un paso necesario en la lucha contra el dengue, zika y chikungunya. Esta acción de Yolanda Osuna Huerta amplía la capacidad de fumigación en zonas urbanas y rurales, fortaleciendo el Programa de Control y Prevención del Mosquito Transmisor. En una época del año donde las enfermedades vectoriales son una amenaza constante, esta medida es un enfoque responsable para proteger la salud pública, priorizando la cobertura y la respuesta ante posibles brotes. La coordinación entre el municipio de Centro y la Secretaría de Salud es un ejemplo de colaboración interinstitucional, y la entrega de estos equipos refuerza el trabajo de las brigadas de vectores en colonias y comunidades. Osuna ha acertado al destacar la importancia de esta sinergia, que coloca a las familias de Centro como beneficiarias directas de un esfuerzo conjunto… El Instituto Electoral de Tabasco definió los recursos que recibirán los partidos políticos en 2026: en total, 77.2 millones de pesos. Morena encabezará la lista con 33.6 millones, seguido por el PRD con 16.5 millones, y el Verde, el PT y Movimiento Ciudadano con 7 millones cada uno y, al final, el PRI, con sólo 5 millones. La distribución responde estrictamente a la votación obtenida en 2024, es decir, a la proporción de respaldo ciudadano que cada fuerza política mantiene. Sin embargo, el dato vuelve a poner sobre la mesa un tema que siempre genera debate: el costo de la política. Resulta curioso que el partido que ha promovido la austeridad y la reducción del gasto público sea, al mismo tiempo, el más beneficiado por el sistema de financiamiento electoral. No es contradicción, sino consecuencia directa de su fuerza en las urnas. Morena no recibe más por decisión propia, sino porque la ley así lo determina. Pero el contraste alimenta la conversación: mientras se pide moderación en los gastos, el árbitro electoral es muy generoso con el partido en el poder.



