De recalcitrante luchador contra Pemex a cómplice silencioso
Gritos ensordecedores se escuchan por doquier en el sureste de México, todos parecen coincidir…El nombre de Andrés Manuel López Obrador retumba, el pueblo bueno y sabio pide a gritos que salga de su escondrijo y encabece nuevamente la lucha contra Pemex, sus daños ecológicos, la falta de pagos a proveedores, y lo que más anhelan, encarcelar a quienes son señalados constantemente como saqueadores de la paraestatal…Pero esto pareciera ser sólo un sueño que se convierte en pesadilla cuando confirman que sus gritos no llegan a Palenque o lo que es peor, su inquilino necesita aparatos auditivos porque al parecer no escucha…Ese silencio oprobioso resulta una traición al pueblo de México, que convertido en “Jesús”, hoy es “crucificado” de manera permanente…La máscara por fin se va cayendo y queda al descubierto lo que muchos aseguraban, el viejo luchador social al parecer sólo quería llegar al poder para cambiar todo y que éste todo siguiera igual…Y en política las traiciones más profundas no siempre se cometen contra otra persona, muchas veces, cómo es ésta, se ejecutan contra uno mismo…AMLO siempre dibujó a un líder opositor persistente, un caminante incansable, un predicador de causas que durante décadas encontró en la resistencia su mayor virtud…En los años 90’s el dirigente tabasqueño, aunque ya existe dudas sobre su lugar de nacimiento por la forma que destruyó al estado, convirtió la protesta como método, no lo adoptó sólo como un estilo, sino como una ética política…Las movilizaciones contra abusos vinculados a Pemex no se limitaban a lo ambiental o laboral, representaba una impugnación directa al modelo de poder que utilizaba los recursos públicos como patrimonio privado…De aquellos bloqueos, marchas y tomas simbólicas y no tan simbólicas se construyó la identidad del hombre que se enfrentaba al gigante, sin embargo éste no se preparó o nunca imaginó que podría derrotar al gigante y cuando lo hizo no supo qué hacer con el poder adquirido y simplemente optó por hacer lo mismo que sus antecesores o lo que es peor, los superó en actos de corrupción…Hoy que Pemex contamina con total impunidad, se le protege y mima desde el poder…El viejo opositor ya habría denunciado y de paso cerrado cuando menos la inservible refinería, sin embargo sólo se limitó a enseñar a sus discípulos a administrar los reclamos…Esta traición al pueblo mexicano no es casual, es el estilo de actuar del mitómano ¿tabasqueño?…Así traicionó a su impulsor Cuauhtémoc Cárdenas, a Rosario Robles, quien desde el gobierno del antiguo DDF desvió recursos económicos para su campaña y a quien después persiguió, a Marcelo Ebrard, quien en su papel de Secretario de Gobierno del DDF, alimentó política y económicamente los movimientos del propio López, a Ricardo Monreal, cuando mediante una “encuesta” no cuchareada, más bien cucharoneada, lo descalificó cuando compitió por la candidatura del gobierno de la Ciudad de México y recientemente a su “hermano” Adán Augusto López, cuando permitió que antiguos colaboradores le propinaran tremenda “paliza” sin que el impoluto líder se inmutara…No se trata de traiciones en el sentido clásico, no hay rupturas dramáticas ni confrontaciones abiertas, es algo más sutil, es la muestra clara que la lealtad para AMLO es simplemente condición de permanencia, pero nunca una garantía…En su administración se habla de una brutal corrupción, de ello se ha acusado a Octavio Romero y a Javier Núñez, quienes a la sombra del caudillo, hoy gozan de una boyante fortuna que ni en sus más locos sueños imaginaron, amén de usufructuar el poder del macuspanense en beneficio de sus hijas…La venganza y la traición marcan el camino de López Obrador, no importa si el supuesto agravio fue grande o pequeño, la factura se cobra por igual…Unos que están sintiendo las frustraciones del mesías, son empresarios de origen tabasqueños avecindados en el estado de Quintana Roo, específicamente los propietarios del centro recreativo Xcaret, a ellos los acusó de apoyar siempre a su primo Roberto Madrazo y no a su proyecto…Pero convenencieramente AMLO olvidó que RMP y él conformaron una alianza allá por los años 90’s para defenestrar a Salvador Neme Castillo, bajo la premisa de que ellos gobernarían Tabasco en los sexenios subsecuentes…Las promesas no se cumplieron y esa alianza terminó en un encarnizado enfrentamiento en donde ambas partes utilizaron a sus seguidores como inservible carne de cañón…Al observar la figura del expresidente, como ocurre con la historia, éste parece moverse entre dos imágenes que difícilmente se reconcilian, la del luchador que prometió no claudicar y la del gobernante que optó por administrar aquello que alguna vez cuestionó…Entre ambas hay más que distancia, hay silencio y en política el silencio, cuando antes hubo denuncia, no es ausencia de voz, es muchas veces la forma más elocuente de complicidad…Hasta la próxima.



