En México no se desaparece por error, se desaparece porque hay estructuras que lo permiten
A México se le agota el tiempo para dar una respuesta certera en el tema de las desapariciones…Negar el fenómeno no impide que la ONU documente, ordene y exhiba las cifras de forma contundente…Las desapariciones en México tienen dos motores, el crimen organizado y el propio Estado, ambos funcionan con el mismo combustible: la impunidad…El caso Ayotzinapa es claro ejemplo de lo anterior, la colusión del crimen organizado y las propias autoridades…Andrés Manuel López Obrador utilizó esa desgracia como bandera durante su campaña por la presidencia de la República, al final administró el caso engañando a los padres de los jóvenes desaparecidos con “fiscales carnales” que sólo llegaron a embolsarse sus buenos dividendos, pero sin un solo resultado…En la actualidad la ONU ha emitido un reporte donde coloca a México dentro de los países con mayor número de personas desaparecidas, a grado tal que el organismo internacional solicita que se considere como un delito de lesa humanidad…Ante tal afirmación, la titular de la CNDH Rosario Piedra Ibarra le entra al tema, pero en defensa del Estado y no de las victimas…El organismo deja de ser contrapeso para convertirse en línea de defensa del Estado mexicano…Sin embargo aquí se refleja un trasfondo ético, pues Rosario Ibarra de Piedra, madre de la titular de la CNDH, hizo de la lucha por los desaparecidos una bandera histórica, pero también una plataforma política…Hoy esa bandera se diluye en la defensa del gobierno por parte de Rosario y la memoria se vuelve selectiva cuando se omiten episodios como el de Jesús Piedra Ibarra, (acusado de guerrillero, secuestrador y al que se presume lo despareció el Estado) en un contexto donde la violencia política incluyó secuestros y desapariciones…Un rasgo distintivo del Estado mexicano en su adicción a la simulación legal ante cada crisis, como ocurre en la actualidad, es la misma receta: negación del flagelo; creación de nuevas leyes, comisiones, protocolos y así por decreto “resolver” el problema o que es lo mismo con “acusarlos con sus abuelitas” para que ya no desaparezcan a nadie…Mientras eso sucede las cifras siguen creciendo, de acuerdo a los registros de la ONU las desapariciones superan las 130 mil personas, además de existir más de 72 mil restos humanos sin reconocer…El rechazo al informe de la ONU no es un acto soberano, es simplemente una negación, es la confirmación de que no hay una estrategia efectiva…La diferencia entre investigar y erradicar el delito es abismal, investigar permite administrar el problema, erradicar implicaría desmontar redes de complicidades, y entonces se tiene el temor de que el Estado se encuentre de frente con el Estado…Por otra parte Luisa María Alcalde Luján, dirigente de Morena, se sumó a la negación del reporte de la ONU, alineo al partido con la narrativa oficial…Morena construyó buena parte de su legitimidad sobre la promesa de ser distintos, sin embargo en el tema de las desapariciones, esa promesa se desgasta peligrosamente…Negar el problema no lo elimina, lo acumula y cada familia afectada, cada colectivo de búsqueda, cada comunidad marcada por la ausencia, representa un agravio que tarde o temprano se traducirá en votos…El cálculo político puede estar fallando, porque hay temas que no admiten narrativas, se sienten y las desapariciones es uno de ellos…Ese desgaste tiene consecuencias, porque el ciudadano puede tolerar la ineficiencia, pero difícilmente tolera el engaño reiterado…La descalificación del informe de la ONU por parte del gobierno y de Morena no sólo es un error político, es una apuesta de alto riesgo electoral, porque se envía un mensaje de desconexión con la realidad de miles de familias y en política la desconexión se paga…Morena no enfrenta sólo a la oposición, enfrenta el desgaste de sus propias contradicciones y en el tema de desapariciones, esas contradicciones son evidentes, prometer verdad y ofrecer negación, prometer justicia y entregar simulación…Mientras eso pasa en el rubro político, las madres buscadoras siguen haciendo el trabajo del Estado, ellas no legislan, ellas excavan, no prometen, encuentran, no niegan, enfrentan la realidad…Ahí está el contraste más brutal, un gobierno administra cifras frente a una ciudadanía que busca cuerpos…La consecuencia es inevitable cuando el poder niega la tragedia, la tragedia termina por alcanzarlo y cuando eso sucede ya no hay ley ni discurso que lo salve…En México desaparecer no sólo es un crimen, es una factura pendiente y las facturas tarde o temprano se pagan…Se reflejará esto en las urna?…Ya falta poco para conocer la respuesta…Por lo pronto hay que recordar lo siguiente: dicho sin diplomacia, en México no desaparecen solos, desaparecen con permiso…Hasta la próxima.



