CARTA ABIERTA
Aunque el dirigente morenista Jesús Selván intente jugar al despiste, asegurando que no se ha determinado nada y que cualquier aspirante debe someterse a las reglas del partido y a las encuestas internas, la realidad es que la decisión ya está tomada con Andy (como él mismo lo llamó en su conferencia de prensa) .
Es el relanzamiento del hijo del expresidente en su tierra natal como el paso inicial de un proyecto de largo aliento. Así como a Luisa María Alcalde se le dio la Consejería Jurídica de la Presidencia tras su paso por la dirigencia del partido, a Andy se le prepara un lugar en el Congreso de la Unión en 2027.
Con toda seguridad, no solo llegará a San Lázaro, sino que lo hará para asumir la coordinación de la bancada morenista. Para evitar el desgaste y las complicaciones de una campaña territorial, lo más probable es que su llegada sea por la vía plurinominal, lo que le evitaría la obligación de darse baños de pueblo en los distritos locales.
Desde el Congreso, Andy López Beltrán cobraría otro tipo de protagonismo en un estado donde, según Jesús Selván, el noventa y ocho por ciento de la militancia se identifica con AMLO. Jorge Bracamonte, por ejemplo, ya ha comenzado a preparar el terreno, justificando su posible llegada bajo el argumento de que nació en la entidad y no es un desconocido, a pesar de sus más de diez años de ausencia.
Sin embargo, el objetivo real de tomar a Tabasco como trampolín político de la mano de su padre parece ser la gubernatura en 2030, no interfiriendo para que Claudia Sheinbaum elija a su propio delfín para la presidencia.
En este trayecto local, Andy tendrá un peso en la designación de los candidatos tabasqueños, consolidando su propia estructura.
Y dos de los personajes que seguramente celebran esta llegada son Daniel Casasús en Obras Públicas y Efraín Reséndez Bocanegra en el Tribunal Superior de Justicia, quienes mantienen una cercanía estrecha con el hijo del Peje.
Pero esta apuesta es un arma de doble filo. Si bien Andy puede erigirse como un imán de votos por el apoyo al lopezobradorismo, también corre el riesgo de provocar un fuerte voto de castigo contra la cuarta transformación.
Por lo pronto, al secretario de Organización de Morena le espera una prueba de fuego en Coahuila, donde el 7 de junio se renovará el Congreso local. Dependiendo de cómo le vaya, se verá el verdadero tamaño de su capacidad política.



