EL ANTÍDOTO
De buena fuente nos comentan que, mientras por un lado el coordinador general del DIF, Víctor de Dios Gómez, anuncia con bombo y platillo el rescate de niños explotados en Villahermosa, por otro lado, infantes con alguna discapacidad sufren lo indecible por las ruinas en las que se encuentra el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE); y más con la prepotente jefa de Trabajo Social, Marisol Dorantes, quien trata a todos con la punta del pie y es recomendada de don Víctor, con una plaza federal de psicóloga en el Maximiliano Dorantes.
SOLO ATIENDEN A CUATRO PERSONAS DIARIAMENTE, ENTRE ELLAS NIÑOS
En esta administración del DIF se dejó de atender a 25 pacientes diarios, reduciéndolos a 4. El motivo: la falta de recursos económicos y de personal médico capacitado. Este centro, otrora orgullo de los tabasqueños, se encuentra en deplorable estado, con muebles dañados, sin aire acondicionado y sin agua en los sanitarios.
LOS QUE SOLICITAN SERVICIOS POR PRIMERA VEZ SE TIENEN QUE REGRESAR SIN SER ATENDIDOS
Menuda sorpresa se llevan los nuevos pacientes que requieren rehabilitación al saber que las citas se programan para varios meses posteriores —entre ellos niños—, teniéndose que retirar a esperar su turno. Lo malo de esto es que algunos requieren atención inmediata, pero órdenes son órdenes, así que se aguantan. ¡Para que se enfermen!
LOS HECHOS HABLAN
Hasta la fecha, no se sabe si este centro va a desaparecer porque, con las acciones que están llevando a cabo, todo parece indicar que así será. ¿O pensarán también enajenarlo para emparejar la situación y no gastar recursos en cosas innecesarias?
SURGEN RUMORES
Dicen las malas lenguas que no se han aplicado los recursos en el CREE y otras instalaciones del DIF porque pretenden apoyar a un secretario técnico aspirante a «la grande» de Cunduacán; a esto lo denominan como un acto inhumano y de barbarie. ¿Será?
POR LAS DUDAS, VAYA PREPARADO
Algunos pacientes recomiendan a los de nuevo ingreso llevar abanicos para el infernal calor de temporada, papel higiénico, pañales desechables, repelentes para insectos, gel antibacterial, cubrebocas y, de paso, una varita para espantar a los perros que ingresan a este lugar diariamente. ¡Auxilio, señor gobernador Javier May Rodríguez! Así que… usted dirá.



