CARTA ABIERTA
El reparto de espacios electorales en Tabasco seguirá una lógica derivada de la alianza entre Javier May y Andrés Manuel López Beltrán, quienes determinarán la distribución de candidaturas en cada rincón del territorio. Este pacto asegura la paz interna en la estructura del movimiento y garantiza la lealtad de los aspirantes. Los dos confirman así la intención de consolidar un bloque, donde el gran ausente sería Adán Augusto.
La ejecución de este acuerdo requiere el despliegue de las piezas necesarias en los puestos de toma de decisiones, donde los ‘cuatros de guerra’ operarán como un filtro para las designaciones finales.
Cada nombramiento responderá a una cuota pactada, claro, con el visto bueno de Palenque. Desde que Andy regresó al exedén, la estructura partidista funciona ya como un engranaje dedicado a cumplir con esta cuota, sin desviaciones. Y el dirigente Jesús Selván acepta este ordenamiento para marcar las reglas no escritas en el proceso.
La influencia de esta unión abarca desde las alcaldías, diputaciones locales y hasta los espacios de representación federal. La división del mapa estatal entre los afines de ambos perfiles maximiza el éxito del movimiento en los comicios.
Sabiendo esto, la disciplina interna privará sobre cualquier aspiración personal de otros cuadros menores. La estrategia exhibe un pragmatismo frío centrado en la permanencia del grupo gobernante hasta donde se pueda; es decir, mientras más triunfos, mejor. El reparto está hecho y las piezas ocuparán pronto su lugar en el tablero.
La gran pregunta es si esta poderosa dupla dará espacios a Adán Augusto. Los que saben mucho de política, los que la han vivido desde sus entrañas, admiten que May, como el ‘número uno’, no está obligado a ceder a nadie sus espacios de poder.
Sin embargo, hay quienes recuerdan que cuando fue gobernador, el hoy senador le respetó al entonces secretario de Bienestar y luego director de Fonatur, sus espacios políticos en Tabasco.
Cosa de esperar para saber si Adán es también invitado a la fiesta electoral May-Andy.
: LA RÚBRICA
La desarticulación de la célula criminal que asesinó en abril a un trabajador de la carnicería «El Jarocho» es, sin duda, un avance frente a la impunidad. El fiscal Oscar Tonatiuh Vázquez Landeros ha anotado un buen gol mediante una investigación técnica precisa: desde el rastreo de números extranjeros hasta la ejecución de órdenes de aprehensión en otras entidades. El caso es que el resto de los ciudadanos afectados requieren respuestas igual de eficaces ante el asedio constante de grupos que exigen el comercio de mercancía ilícita o el pago de cuotas bajo amenaza. Y es que parece que la celeridad en este caso particular obedece al interés mediático y a la vinculación de altos funcionarios con el negocio afectado. Por eso, la justicia debe mostrar esa misma celeridad en otros expedientes. Existen miles de pequeños empresarios y comerciantes que enfrentan la extorsión en silencio, carentes de la influencia necesaria para movilizar mar y tierra. La seguridad pública exige un estándar parejo para la sociedad, sin importar quién sea el dueño del local afectado. Ojalá el rigor mostrado con esta red de carnicerías se mantenga para proteger a todos los ciudadanos por igual.

