CARTA ABIERTA
El cerco político y judicial sobre Rubén Rocha Moya parece estrecharse de forma irreversible. Los hechos de las últimas horas reflejan que el margen de maniobra para el exmandatario se reduce a marchas forzadas, colocándolo al borde del precipicio.
El fallido intento por reincorporarse a la gubernatura de Sinaloa generó una fuerte reacción de la presidenta, que llevó a que su intentona fracasara. Así, Sheimbaum se fortaleció políticamente ante los ojos de los morenistas.
A este revés político de Rocha se suman las declaraciones de Terry Cole, director de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos, quien en una entrevista con Univisión señaló los vínculos entre altos funcionarios mexicanos y el crimen organizado, haciendo referencia a la acusación de la fiscalía estadounidense que involucra a políticos de Sinaloa, incluido el propio Rocha Moya.
La presión aumentó ayer lunes de manera drástica con la detención en Utah de Ricardo Verduzco Bernal, exfuncionario del gobierno de Rocha, acusado de tráfico de fentanilo a gran escala. Verduzco Bernal, quien se desempeñó en la administración deportiva estatal, fue capturado con un cargamento equivalente a miles de dosis, lo que aporta pruebas a las sospechas de infiltración del narcotráfico en la estructura gubernamental del estado norteño.
No es todo: ayer mismo un juez federal vinculó a proceso a Fausto “N” por los delitos de encubrimiento y falsedad de declaraciones hechas ante una autoridad distinta a la judicial. Se le considera parte fundamental de la investigación relacionada con el secuestro del “Mayo” Zambada y el asesinato de Héctor Cuén.
Ante este panorama, las alternativas para la 4T parecen limitarse a tres vías de acción. La primera es proceder a su captura inmediata con fines de extradición. La segunda opción sería su detención y procesamiento en territorio mexicano, aunque esta alternativa podría generar tensiones con Washington, donde se le busca juzgar por delitos que afectan a la seguridad nacional de ese país.
La tercera posibilidad sería mantenerlo retirado de la escena pública para menguar el impacto mediático; sin embargo, la persistencia de las agencias estadounidenses impedirá que el caso quede en el olvido. Por todo lo anterior, la comparecencia de Rocha Moya ante los tribunales luce inevitable.
: LA RÚBRICA
A ochenta horas de que Rocha Moya iniciara su fracasado regreso a la gubernatura, Andrés Manuel López Obrador sigue sin fijar una posición pública como líder moral de la 4T. Su silencio parece enviar varios mensajes. ¿Quién los lee?.. Los ‘duros’ del oficialismo están pidiendo la cabeza de Omar García Harfuch. Claudia resiste y lo sigue respaldando.

