EL ANTÍDOTO
El municipio de Nacajuca, Tabasco, está pasando por uno de los momentos más críticos de su historia debido a la falta de atención del edil Roberto Ocaña Leyva. Destaca la colonia Bosques de Saloya, que se encuentra en pésimas condiciones urbanas: baches, peligrosos socavones, fugas de agua, basura, invasión de áreas verdes, cobros indebidos a los vendedores ambulantes instalados en zona federal e inspectores de obras públicas que molestan a quienes hacen algún arreglo en sus casas. Lo peor es una policía municipal que, en lugar de vigilar, se dedica a extorsionar a personas con aliento alcohólico, gente que orina en terrenos baldíos o a quienes consideran sospechosos. «¡Y eso qué!, nos vale lo que publiquen», responden a los medios de comunicación que los cuestionan.
LA GLORIA Y EL INFIERNO JUNTOS
Pobre de aquel mortal que llegue a caer por infracciones menores en la Unidad Administrativa de Bosques de Saloya, porque se va a encontrar con el infierno, a pesar de que en la entrada tienen dos cuadros de la Virgen de Guadalupe con sus respectivas veladoras encendidas, probablemente para que el detenido le pida protección. Es inhumano ver cómo los trasladan: a pesar de no oponer resistencia, son esposados y asegurados a las camionetas de «Seguridad» Pública Municipal, custodiados por seis elementos como si fueran peligrosos delincuentes. Los gendarmes señalan que son protocolos de «seguridad».
LOS POLICÍAS GRABAN LAS CONVERSACIONES Y TOMAN VIDEOS DE LOS DETENIDOS
Según la ley, los policías no pueden utilizar sus celulares personales para grabar videos y conversaciones de los detenidos ni de sus familiares. En México, el actuar de los servidores públicos está estrictamente limitado a lo que las leyes y los protocolos institucionales les facultan expresamente. El uso de dispositivos personales para capturar audios o videos de particulares dentro de procedimientos de detención vulnera derechos constitucionales fundamentales, como el derecho a la privacidad y la presunción de inocencia. Esto no les interesa en el municipio de Nacajuca, mucho menos en Bosques de Saloya.
NADIE ESTÁ EN CONTRA DE LAS SANCIONES NI DE QUE SE APLIQUE LA LEY
Queda claro que los familiares de las personas arrestadas no se oponen a que se aplique la ley: el que la hace, la paga. Solo se quejan del procedimiento tan inhumano hacia quienes, al ingresar, les toman fotos (ficha) para subirlas a la plataforma y verificar si tienen algún problema con la justicia. Todo esto amén de los abusos cometidos cuando son detenidos afuera de sus vehículos estacionados y apagados, los cuales son manejados por los mismos policías para trasladarlos junto con el conductor a la comisaría, donde el juez remite el auto al corralón.
¡YA BASTA DE ABUSOS!
La población de Nacajuca está harta de los abusos y banalidades de esta administración que, en lugar de atender los asuntos primordiales, se dedica a «embellecer» las entradas de algunas colonias con glorietas, fuentes y otras sandeces que han arrasado con la ecología y colapsado el tránsito vehicular y peatonal. Ojo, en esta ocasión no son morenistas. Así que… usted dirá.

