Tiempo de Política
En medio de la confrontación económico-comercial que sostiene México contra EU, se elige un Papa originario del vecino país, para, pensábamos a bote pronto, sumarle arrogancia al desenfrenado Donald Trump, que aprovecharía su imagen en sus dictatoriales negociaciones.
Es importante recordar que el actual vicepresidente JD Vance se convirtió al catolicismo, mientras que Biden fue el primer presidente católico desde John F. Kennedy. Ahora tiene su primer papa.
Estaba en el aire del Conclave si se eligiera un nuevo Papa conservador de la línea de Benedicto XVI o liberal como su antecesor el Pontífice Francisco.
En primer lugar, Robert Francis Prevost es originario de sur multi racial y zona obrera de Chicago; su madre es española y tiene la doble nacional estadounidense-peruana, después de ser misionero y llegar a obispo en el país andino, siempre en zonas rurales, marginadas.
Además, tiene una similitud con el Papa Francisco que perteneció a los jesuitas, mientras León XIV a los agustinos, ambas órdenes religiosas cercanas a los desfavorecidos.
Por estos antecedentes todo indica que el nuevo Papa pertenece a la línea liberal del fallecido Francisco y se confirma al adoptar el nombre de León XIV, cuyos antecesores se caracterizaron por ser progresistas, evolucionar a la Iglesia Católica hacia los marginados y pobres del mundo.
El diario italiano “La Repubblica” sintetizó en una sola frase el perfil de Robert Francis Prevost: “El menos estadounidense de los estadounidenses”.
De hecho, al aparecer por primera vez desde el ventanal del Vaticano para dirigirse a las decenas de miles de fieles de todo el mundo reunidos en la Plaza de San Pedro, habló en italiano y español, no en inglés, su lengua materna. Italiano para todo el mundo; español en homenaje al Papa Francisco, a su segundo país, Perú y a todo el mundo hispano parlante donde se concentra gran porcentaje de los 1,300 millones de fieles católicos que espiritual y religiosamente obedecen al Vaticano, el tercer Estado en número de habitantes después de la India y China.
León XIV asume el papado en un mundo con importantes conflictos bélicos que por sí solos amenazan con desatar la tercer y última guerra mundial. De ahí el insistente llamado a la paz.
Pero en los terrenos religioso y social tiene retos en una agenda que no puede postergarse, so pena de seguir perdiendo fieles la Iglesia Católica:
-El celibato de los clérigos. La Iglesia católica es la única expresión religiosa en mantener esta prohibición antinatural de que los clérigos formen una familia, que ha provocado aberrantes crímenes sexuales.
-La marginación de la mujer para ser sacerdotas, curas, obispas, arzobispas, cardenalas y en consecuencia papas. ¿La mujer seguirá siendo solo la costilla del hombre?
-La prohibición para que un católico se pueda volver a casar por la Iglesia, luego de un divorcio por lo civil. Se sabe que ese permiso se concede a potentados económicos, políticos, pero no a los fieles de a pie. Eso recuerda la venta de indulgencias para ganarse el cielo. Mercadería pura que tanto dañó a esa expresión religiosa.
TIEMPO FUERA.- Tiene la palabra Robert Francis Prevost, “el menos estadunidense”, pero ya como León XIV, tiene la oportunidad en sus manos de convertirse en el más universal.
