Doña Olga Ordóñez de Izundegui, tabasqueña por ley y adopción, puesto que, según supe hace años, no es familia de los Ordóñez de Huimanguillo, Tabasco. Ella, doña Olga, tengo entendido, era nativa del otrora Distrito Federal.
Doña Olga fue una muy buena compañera de su esposo, el doctor Amador Izundegui Rullán (1932-2009); lo acompañó y apoyó en sus encargos públicos como secretario de Salud, diputado, secretario de Educación, presidente municipal y, finalmente, empresario del sector salud.
Solo le hizo falta a doña Olga, a nivel estatal, ser primera dama, figura que pudo haber asumido de haber llegado en 1988 Manuel Bartlett Díaz a la presidencia de la República, puesto que el doctor Amador Izundegui Rullán llevaba amistad con Manuel Bartlett Díaz (cuatro años menor que él) cuando el papá de Manuel era gobernador, por cierto, el primero en vivir en la Quinta Grijalva.
Y si Manuel Bartlett Díaz hubiese sido el elegido de Miguel de la Madrid, otra habría sido la trayectoria de la historia política de la nación y de Tabasco.
En Tabasco, pocos eran quienes querían a Manuel Bartlett Díaz, puesto que en aquel entonces (1988-1994) mayormente eran madracistas, y fue precisamente don Carlos en 1955 quien le puso el pie a Bartlett Bautista y le pidió a Ruiz Cortines que lo empujara, y así cayó el papá del exsecretario de Gobernación y director de la CFE.
Entonces el «muera el rey, viva el rey» no se hizo esperar, y todos los políticos se volvieron madracistas, y para «taparle el ojo al macho» asumió los tres años restantes de Bartlett el general Miguel Orrico de los Llanos, de quien se dice era pariente del hijo de la maestra Encarnación Becerra de Madrazo.
El único que permaneció leal al depuesto Manuel Bartlett Bautista y a su familia fue don Amador Izundegui Cahero, y desde luego, su familia, en la que el tercero de los hijos y mayor de los dos hombres (él y Carlos Amalio —arquitecto de profesión—) era el doctor Amador Izundegui Rullán, quien también se mantuvo firme en la amistad con los Bartlett (Manuel y Leyla) hasta su muerte.
Descanse en paz doña Olga Ordóñez de Izundegui, madre de los doctores Amador y Gerardo Izundegui Ordóñez, y de la licenciada Olga Cristina Izundegui Ordóñez.
Por cierto, Olga Cristina defendió su tesis en el Seminario de Titulación, con el nombre de «Desarrollo Organizacional para las Empresas Medianas de México», en la Universidad Autónoma de Guadalajara, trabajo que debería conocer la juventud emprendedora de México y, desde luego, con especial dedicación, la juventud emprendedora tabasqueña.
