EL ANTÍDOTO
La difamación es uno de los crímenes más atroces que puede cometer el ser humano, pero lo peor son aquellos que sucumben ante las mentiras y que sin prueba alguna caen en las redes de estos engendros de Belcebú que por múltiples causas degradan la integridad de quienes se les ponen enfrente.
POR DIVERSOS MOTIVOS
Ya sea por venganza, por envidia, por ambición o por cuestiones laborales y sentimentales, estos monstruos destruyen la integridad de las personas que no cumplieron con sus cometidos, algunos tomados como «chivos expiatorios», vertiendo de sus lenguas viperinas todo el veneno que guardan en su alma y corazón, sin importar el género, su credo ni su posición social.
QUEDA LA DUDA
Dicen que el hombre juzga por sus hechos y que a pesar de conocer a la persona les entra la duda porque en su interior han tenido algunos episodios similares; por ejemplo, el ladrón siempre va a desconfiar de todos, el mentiroso cree que todos le mienten, el traicionero cree que todos lo traicionan y así sucesivamente.
NO SE BASE EN LOS CHISMES
No crea todo lo que dicen, primero investigue, y si no le afecta, deje que pase como un rumor; no se convierta en juez y parte, no comente ni transmita lo que no le consta. Por este tipo de aberraciones han terminado matrimonios, familias, sociedades y demás, algunos con episodios funestos. Recuerde el refrán de que «Estamos en la casa del jabonero, y el que no cae, resbala». Así que… Usted dirá.
