Relato Macabro
Sentí una mano en mi espalda… ¡y no había nadie atrás de mí! También me sujetaron de mi pierna y ¡no había nada! Hasta el día de hoy no sé quién pudo ser o ¡tal vez fue una energía!
Así fue como inició su narrativa don Esteban, quien hace muchos años fue un consagrado cinéfilo, claro, en aquellos tiempos cuando las salas de cine de la entidad eran espacios de sano entretenimiento.
Algo que subraya don Esteban es que antes que llegaran a Tabasco los Cines de grandes franquicias, algunas salas se construyeron en lugares en la periferia de la ciudad.
En algunos casos, varios de los cines que hoy ya le cambiaron su giro comercial, se edificaron en predios enmontados y eran centro de acopio de desechos y hasta animales muertos enterraban.
Don Esteban asegura que lo que le sucedió en lo personal fue en uno de los varios cines de empresarios locales, y es que muchas veces permanecían cerrados por temporadas y luego, quién sabe por qué razones, los abrían de nuevo y daban proyecciones por otras temporadas.
El detalle es que estos espacios, por permanecer tan abandonados y a oscuras, muchas energías encontraban el lugar propicio para permanecer y hacer travesuras al público… muchas veces ni cuenta se daban de lo que sucedía en su entorno.
Entrando en el tema de su narrativa, don Esteban manifiesta que todavía hasta el día de hoy no sabe o ni se imagina qué pudo haber pasado cuando asistió a una de las tantas «funciones» de aquel cine de la ciudad.
Argumenta que eran tantos los decibeles del fondo musical de aquella película gringa, que primero creyó que era su imaginación… luego pensó que era una casualidad y en la tercera vez… tuvo que pararse de su butaca y miró para atrás y ¡no había nadie en la fila posterior!
Entonces me pregunto para mí, yo interior… ¿quién me estará tocando la espalda?
Era una interrogante que ya me puso impaciente y preocupante a grado tal de no permitir concentrarme en la proyección.
Unos 20 minutos antes de concluir la película, de nuevo algo me incomoda poderosamente y me distrae la atención y es que escucho en mi oído derecho… ¡un susurro de voz que no pude saber su significado a lo que me decían!
Como disparado por un resorte me pongo de pie y miro a la fila de atrás… pero como en la anterior ocasión… ¡no había nadie en esa fila!
Ahora sí se me pusieron los pelos de punta (literal)… me impresionó esta acción que no supe de dónde salió ese susurro al oído.
Don Esteban dice que ya no sabe claramente en qué terminó aquella película, pero que no se quedó con el misterio y le contó al empleado de la entrada quien solo pudo decirle… eso mismo han comentado otras personas pero no sabemos de qué se trata… ¡a nadie se le ha lastimado ni ha pasado a la agresión!
Así pasaron los días y ya superados esos sustos e inconvenientes, asistió de nuevo a esa sala cinematográfica y, creyendo una casualidad, se concentró en la película.
Todo transcurría en aparente calma, cuando de pronto sintió un jalón en la pierna y miró hacia atrás y ¡no había nadie en la fila posterior!
Volvió a acomodarse en su butaca pero ahora ¡fue tocado en la espalda! Mejor se levantó y se retiró de este cine… se fue a otro más actual porque ese era más antiguo y se decían muchas cosas de brujería y hechicería en contra del propietario, quien había corrido a algunos empleados y le hicieron ese tipo de trabajo para alejar al público. Las actividades de ese cine se fueron distanciando una función de otra… luego comenzaron a llegar los Cines de cadena nacional y ese cine cerró definitivamente… para bien de muchos aficionados a este tipo de espectáculos.
Los que creen saber de estos fenómenos paranormales dicen que estos locales guardan muchas energías acumuladas por problemas durante su construcción. También porque esos predios eran lugares enmontados y tiraban o enterraban animales en esas tierras. ¿A usted le pasó algo parecido a lo sucedido con don Esteban?
