Cabizbajo, meditabundo y sumamente preocupado me encuentro a raíz de escuchar voces… ruidos extraños y muchas cosas que están sucediendo en nuestras comunidades.
Es precisamente José del Carmen, quien a sus casi seis décadas, todavía hace producir su parcela con maíz, frijol pelón, yuca de la roja, macal y plátano.
Comenta nuestro entrevistado que en su predio y sus alrededores todo transcurría con aparente normalidad, como es el que cada quien se dedique a sus labores del campo o trabajo en la ciudad.
Todos nos conocemos, dice José, porque nuestros abuelos y padres toda la vida hemos vivido de la agricultura de manera honrada y esta es la herencia de nuestros ancestros.
Con la mirada al cielo y buscando una respuesta lógica a lo que sucede en su terruño y alrededores, Chepe asegura que todo ha cambiado en la ranchería desde que llegaron las exploraciones petroleras… todo ha sido alterado en nuestro entorno familiar… el propio medio ambiente y el nivel de vida como dormir, trabajar, estudiar, y en todas las actividades diarias.
Lo peor de todo es que después de terminar nuestras jornadas en el campo, lo que más quiere uno es descansar… pero eso ya no se puede… ahora vivimos noches de terror… espeluznante y total pánico.
Argumenta que su milpa no es tan grande pero es suficiente para la alimentación familiar y alguna parte para vender y tener un fondo revolvente para seguir cultivando.
En mi caso personal, explica José del Carmen, antes me levantaba para ir al campo como a las cinco de la mañana, pues en esta temporada está muy fuerte el sol y trato de evitar un golpe de calor. Mi rutina era esa… muy temprano y todo estaba bien.
De repente he comenzado a escuchar voces que no alcanzo a descifrar qué dicen o qué quieren decir. Hay un ruido infernal que ya nos perturba el sueño.
Desde que iniciaron los desfogues de esos tres pozos petroleros, dicen que uno está en el Agave, otro en La Agraria y el tercero en Jalapa, y la verdad que no me consta si están en esos lugares… lo que sí es cierto que desde cualquier lugar pueden mirarse las «lenguas» de fuego y el estruendoso ruido que esos desfogues producen.
En las madrugadas hay veces que no quiero salir al campo, y quedarme en mi casa, pero la responsabilidad y mi cultivo me impulsan a seguir con lo que a mí me gusta.
Esta situación es todos los días, pero ahora he cambiado mi rutina de trabajo, ya no madrugo y ahora espero el amanecer y que ya la gente esté en sus labores. Me encuentro con otros vecinos y el tema es el mismo… ¿escuchaste anoche esas voces?… ¿qué pudiste descifrar?… ¿será un mensaje malo para nosotros?… ¿algo grave nos espera?… ¿viste esas caras del Demonio?… ¡en la madrugada es cuando más terror hay en toda la zona!
José nos aseguró venir en esos momentos del mercado, donde un conocido le recomendó a un brujo, hechicero y que es una persona que tiene un «don» y que trabaja con un Espíritu muy poderoso, que al ser consultado se «conectó» como si fuera un Médium y aseguró que esos mechones y desfogues son malignos porque… ¡son las venas del Demonio!… ¡es el excremento del Diablo!
Al cuestionar a José sobre esa consulta al Médium, puso de manifiesto que esos ruidos, esas voces y esa terrible situación es como resultado de un efecto de malas energías provenientes del interior de la tierra… algún mensaje y muy malo están dando.
Algunos vecinos están pensando trasladarse con algunos familiares a la capital, porque la tierra tiembla, hay grietas en las viviendas, perdieron la tranquilidad y temen que pueda haber algún accidente en la operación de estos endemoniados desfogues. Ninguna autoridad informa de lo que aquí está pasando en varios kilómetros a la redonda.
Están aterrorizados por esas voces, esas imágenes de demonios en las flamas.
Finalmente don Chepe dice que están viviendo una pesadilla, un permanente terror con esas voces e imágenes diabólicas de los desfogues y recuerda perfectamente la advertencia del Médium… ese petróleo simboliza riqueza y mucho poder financiero, pero también trae desgracias, peligros, terror e impacto en el medio ambiente, que muchas veces son de mortales consecuencias para quienes viven en el entorno.
¿Serán realmente figuras diabólicas lo que estas personas ven?… ¿tendrá alguna relación la extracción de petróleo con cuestiones endemoniadas?… ¿será cierta esta situación que dicen registrar o es la perturbación de los ruidos de los desfogues por lo cual perdieron su tranquilidad?
