Tiempo de política
Andy López Beltrán salió reprobado de su primera prueba de fuego como secretario de Organización nacional de Morena, al perder las elecciones locales en los estados de Veracruz y Durango, más la pobre convocatoria del 13 por ciento en la elección judicial.
Este triple fracaso del Jr. -que motivó su ausencia de la VIII Sesión Extraordinaria del Consejo Nacional de ese partido celebrada este domingo-, tiene varias aristas a tratar para preveer cuál sería su futuro partidista:
-Su nombramiento como secretario de Organización, fue nominalmente el tercero en el mando nacional de Morena, pero en la practica se sabía que sería el “mandamás”, por encima de la secretaria general la michoacana Carolina Rangel e incluso de la propia presidenta Maria Luisa Alcalde.
Por ello, de las recientes tres derrotas no se culpa ni a la secretaria general ni a la presidenta, sino a quien llegó con el aurea de heredar el capital político directo del lopezobradorismo y con ella la supuesta capacidad de convocatoria natural. No fue así.
-Su operación político-electortal no fue exitosa. En el caso concreto de Veracruz, de acuerdo con el dirigente estatal del PT, Vicente Aguilar, su soberbia evitó conformar una alianza Morena, PVEM y el desariado petismo, lo que lo llevó a perder cientos de miles de votos y muchas alcaldías.
La conclusión fue clara e inmediata: una cosa es Andres Manuel López Obrador y otra Andy López Beltrán. No hubo ni inteligencia política, y mucho menos se trasló por consaguinidad la capacidad de convocatoria del fundador de Morena.
-Tras el triple fracaso, surgen las dudas sobre la operación político-electoral que le encomendó originalmente el señor de Palenque: operar las elecciones intermedias del 2027 y asegurar la sucesión en el 2030, para sí o un incondicional.
El reto es mayúsculo porque se elegirán 16 gobernadores y los 500 diputados federales con el reto de conservar la mayoría calificada, para continuar con las reformas constitucionales contempladas en el llamado segundo piso de la Cuarta Transformación.
– Y finalmente, quien no gana elecciones para otros, menos podrá ganar comicios propios, es decir, en la posibilidad de que si las condiciones del país, del sentir del electorado nacional, estuvieran a favor, convertirse en el próximo candidato presidencial del 2030.
Es muy posible que el señor de Palenque elija candidato presidencial para el 2030, pero queda en entredicho si será directamente a través del ausente del Consejo Nacional morenista López Beltrán, quien disminuyó su capacidad para nombrar candidatos ganadores a esas 16 gobernaturas y los 300 para las diputaciones federales de mayoría en solo dos años.
Por otra parte, la explicación del ausentismo este domingo de un evento morenista tan importante de Andy López Beltrán, a cargo del vocero de Morena en la cámara de Diputados federal, Arturo Ávila, es pobre e insuficiente:
“Entiendo que desde antes él ya había avisado que tenía un viaje programado en lo personal. No se debe a ningún tema de haber querido faltar, es un viaje que él ya había programado con mucha anterioridad”.
TIEMPO FUERA.- El triple fracaso de Andy fue mucho peso para dar la cara ante los 300 consejeros nacionales morenistas, porque ciertamente había la posibilidad de reclamos e incluso una rechifla que habría socavado su autoridad moral dentro de Morena, para sus, esos sí, verdaderos intereses personales políticos.
