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Tabasco enfrenta un momento decisivo en materia de vialidad y movilidad urbana. La necesidad de modernizar sus rutas saturadas es imperante, y las decisiones que se tomen en los próximos años definirán el rostro de la ciudad para las próximas décadas.
Desde la administración de Roberto Madrazo Pintado, que culminó en 2000, se habian impulsado obras relevantes, como la ampliación del periférico Carlos Pellicer Cámara y la construcción de puentes sobre el río Carrizal y el río Grijalva. Estas acciones sentaron bases importantes para la infraestructura vial del estado y siguen siendo válidas en la actualidad.
Sin embargo, la actual administración de Javier May Rodríguez ha planteado un desarrollo ambicioso y, en algunos aspectos, controversial. Uno de los proyectos más destacados, con vista al 2030, busca transformar Paseo Tabasco mediante la incorporación de un carril central destinado al transporte público. Aunque la idea de mejorar el transporte colectivo es válida, surgen dudas sobre cómo se implementarán ciertos aspectos, como la construcción de deprimidos o subterráneos en una zona que presenta desafíos geológicos y ambientales.
Paseo Tabasco, con sus lagunas que actúan como vasos comunicantes, hace que la excavación profunda pueda generar problemas de agua y encarecer los trabajos. Además, hay antecedentes históricos de inundaciones en esa área, como las de 1999 y 2007, que deben considerarse cuidadosamente antes de ejecutar obras que puedan agravar riesgos de inundación en esos trabajos.
Por otro lado, algunos expertos y ciudadanos cuestionan la idea de seguir construyendo sobre avenidas y calles que han sido funcionales. La tendencia de cambiar el sentido de circulación, solo para revertirlo después, evidencia que quizás no se están tomando las mejores decisiones. En su lugar, sería más recomendable ampliar el periférico, crear rutas alternas o incluso considerar opciones como segundos pisos en ciertas avenidas, en lugar de suprimidos para aliviar la carga vehicular sin afectar la estructura urbana existente.
Un aspecto que resulta llamativo es la referencia histórica y política.
La actual administración de Morena parece estar retomando proyectos y decisiones que, en su momento, fueron criticadas o desacreditadas por otros actores políticos como lo fue Roberto Madrazo. Por ejemplo, el desarrollo del parque de la feria en la zona del Country, inicialmente cuestionado y asociado a decisiones del pasado, ahora encuentra eco en el proyecto de modernización de Paseo Tabasco, con un puente que comunique la extensión de esa importante vía.
Es importante recordar que, en política y urbanismo, las decisiones del presente suelen tener raíces en el pasado.
La historia nos muestra también que los odios o desacuerdos políticos no deben nublar la visión a largo plazo, sino que deben servir como lección para construir soluciones sostenibles y responsables.
En suma, Tabasco está en una encrucijada: seguir con obras que continúan sobre una infraestructura funcional o innovar con propuestas que consideren los riesgos ambientales, históricos y sociales. La clave estará en escuchar a la ciudadanía, respetar el entorno y pensar en un modelo de movilidad que beneficie a todos, sin dejarse llevar por decisiones apresuradas o por viejos antagonismos políticos.
