CARTA ABIERTA
Las declaraciones en tribuna de Adán Augusto son una respuesta directa a una campaña que ha optado por el linchamiento antes que por las pruebas.
En su intervención en el Senado, ha rechazado usar el fuero como escudo. Dice que no lo necesita, que nunca lo ha necesitado. Y su trayectoria lo respalda: como abogado, gobernador y hoy como legislador, ha comparecido ante cualquier autoridad que se lo ha requerido. ¿El mensaje? No hay nada que esconder.
Sobre su etapa como gobernador de Tabasco, no rehúye el balance. Recibió una tierra en crisis tras el desastroso Gobierno perredista de Arturo Núñez Jiménez, quien llevó a la entidad a los más altos índices de criminalidad en toda su historia.
Con cifras en mano, sostiene que entregó mejores resultados. Reducción de secuestros, extorsiones y otros delitos. Las mesas de seguridad a las seis de la mañana, con fuerzas federales y estatales fueron la herramienta central para contener la violencia. No habló de milagros. Informó al Senado sobre hechos probados en su gestión.
Los ataques en su contra son por la designación de Hernán Bermúdez Requena en Seguridad Pública. Pero Adán insiste: en ese momento no había alguna señal de alerta. Nadie lo advirtió. Nadie lo impugnó. Hablar hoy, cinco años después, con información filtrada por fuentes anónimas y sin contexto, es fácil.
Adán no se enreda en teorías. Dice que irá a cualquier citatorio, que hablará donde tenga que hablar, pero que no está dispuesto a romper la secrecía de investigaciones en curso. Es una postura razonable.
Recordando a su ‘hermano’ Andrés Manuel López Obrador, afirma que “la calumnia cuando no mancha, tizna”. Puede sonar a refrán, pero tiene fondo: las acusaciones en su contra buscan desgaste.
No se trata de blindar a nadie. Se trata de no dar por hecho lo que aún nadie ha probado. Porque los juicios sin pruebas sólo sirven para alimentar titulares. No para entender la verdad.
Por ahora, Adán ha pasado a la ofensiva al no poner trabas a las investigaciones, ni tampoco se escuda en el fuero. Después de todo, dice la verdad cuando asegura que hasta hoy no existe un solo expediente judicial sobre la mesa de alguna autoridad.
Todo indica que Adán ha resucitado políticamente y que saldrá delante de este episodio que es, sin dudarlo, el más duro de su dilatada carrera. El tabasqueño está de regreso.
: LA RÚBRICA
Lo que exhibe la diputada del PT, Diana Karina Barrera, es descaro. Su clóset parece más una vitrina de alta gama que el guardarropa de una representante popular. Mientras millones de mexicanas enfrentan carencias, ella desfila con anillos de seis cifras y ropa de diseñador como si estuviera en Milán. Y lo peor: cuando una ciudadana osa criticarla, la fuerza del aparato oficisl se vuelca en su contra. Esto huele a abuso de poder. “Dato Protegido” se ha convertido en una aliada incómoda para su esposo, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el morenista Sergio Gutiérrez Luna.
