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Según información recabada por el especialista en la materia Ramses Pech, en la vida cotidiana del mexicano, el gas natural parece invisible.
Calienta nuestros hogares, mueve industrias, genera electricidad. Pero detrás de esa aparente normalidad, se esconde una dependencia energética que amenaza con convertirse en crisis.
México consume entre 8,500 y 9,000 millones de pies cúbicos de gas natural al día. Lo alarmante no es solo la cifra, sino que hasta el 75% de ese gas es importado, principalmente desde Estados Unidos. Y la tendencia apunta a que en tres años, esa dependencia podría alcanzar el 85%.
¿Por qué debe de importarnos esto? Porque el gas natural que usamos para generar electricidad (el llamado gas seco, compuesto principalmente de metano) no lo estamos produciendo en casa.
PEMEX, por diversas razones técnicas y presupuestales, no ha logrado abastecer la demanda. La Comisión Federal de Electricidad (CFE), ante la modernización de sus plantas, ha sostenido que ha incrementado el consumo, y con ello, las importaciones.
Este fenómeno (menor producción, mayor importación) no solo pone en jaque la soberanía energética. También nos vuelve vulnerables ante cualquier interrupción en el suministro. Hoy, México cuenta con apenas 2.4 días de almacenamiento de gas natural. Se habla de ampliar esa capacidad a cinco días, pero la infraestructura aún no existe.
La paradoja es evidente: México posee importantes yacimientos de gas, convencionales y no convencionales. La cuenca de Burgos, por ejemplo, podría ser reactivada para reducir significativamente la dependencia. Pero esto requiere inversión, voluntad política y, sí, abrir el debate sobre técnicas como la fractura hidráulica (fracking), que en Estados Unidos han sido clave para su autosuficiencia.
La geopolítica del gas también juega su parte. Estados Unidos podría modificar sus permisos de exportación, priorizar su mercado interno o ralentizar inversiones en infraestructura compartida. ¿Y México? Tarde, y aún fuera del negocio.
La solución no es sencilla, pero sí posible.
