CARTA ABIERTA
El Departamento de Justicia de Estados Unidos asegura que fue en la gestión del tabasqueño Octavio Romero Oropesa cuando funcionarios de la paraestatal fueron sobornados por empresarios mexico-americanos para asegurar contratos millonarios.
Entre 2019 y 2021, bajo el mando del agrónomo, al menos tres funcionarios de Pemex y Pemex Exploración y Producción habrían recibido dinero, artículos de lujo y otros beneficios para inclinar licitaciones a favor de las empresas del tabasqueño Ramón Alexandro Rovirosa Martínez y el campechano Mario Alberto Ávila Lizárraga.
La acusación, hecha pública por el Distrito Sur de Texas, detalla sobornos por al menos 150 mil dólares, a cambio de contratos por alrededor de 2.5 millones. Lo grave es que, si bien no se han revelado los nombres de los funcionarios sobornados, todo apunta a que quienes firmaron los contratos estaban muy cerca del escritorio de Romero Oropesa. Y al menos uno de los dos consejeros tabasqueños de Pemex, de aquel entonces, sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo.
El martes, la presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó en la mañanera, solicitando a Pemex un informe para confirmar si hubo contratos con los señalados. Adelantó que, de existir, quiere saber quiénes los firmaron. Mencionó, además, que Ávila Lizárraga, prófugo y con historial en el PAN, ya había estado envuelto en otros casos de corrupción. En otras palabras: no es un personaje que haya llegado por accidente al banquillo de los acusados.
Sin embargo, el ángulo que no puede ignorarse es el que apunta al hoy director del Infonavit. Octavio Romero dejó Pemex en septiembre de 2024, pero el periodo en que ocurrieron los sobornos es exacto a sus primeros tres años en el cargo.
La sospecha no es un invento periodístico: está en documentos judiciales estadounidenses y en la mesa de investigación del FBI y el Departamento de Seguridad Nacional. El hecho de que la acusación formal no mencione su nombre no lo exime de la sombra que se cierne sobre su desastrosa gestión.
La pregunta incómoda es si este caso fue un hecho aislado o parte de una práctica tolerada. Porque si en esos años se podía manipular un proceso de licitación con bolsos Louis Vuitton y relojes Hublot como moneda de cambio, no hablamos solo de un “descuido” administrativo. Hablamos de un modus operandi.
Romero Oropesa está bajo la lupa, aunque en México aún no se le mencione de frente. La FGR ha cateado propiedades de los implicados, pero el seguimiento político parece tibio.
Si la presidenta quiere marcar diferencia frente a los escándalos que golpearon a Pemex en el pasado, este es el momento. Y si Octavio Romero está en esa lista, que lo diga la Fiscalía de Gertz Manero antes que lo exhiba el Departamento de Justicia del país vecino.
Hasta ahora, por cierto, Octavio ha hecho ‘como que la virgen le habla’.
:LA RÚBRICA
En medio de la sombra del caso Hernán Bermúdez, hay un hecho que merece mención: Omar García Harfuch sigue llevando las riendas de la estrategia anticrimen en Tabasco. En semanas, cuatro operativos conjuntos entre Tabasco y Jalisco dejaron 11 detenidos de La Barredora, incluido Ulises “N”, uno de sus cabecillas. El golpe ha sido contundente: la captura de objetivos prioritarios y el reforzamiento de la seguridad en febrero provocaron una caída del 48% en homicidios en la entidad. Detrás de las cifras hay una coordinación operativa que logró, en tres semanas, 2,458 detenciones, 900 armas aseguradas y la neutralización de 65 laboratorios de droga. Ese mérito debe anotarse en la cuenta de Harfuch. ¿Harfuch, presidente?… El lunes 11, el director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, Carlos Manuel Merino, recibió múltiples felicitaciones por su cumpleaños. El Capitán lo celebró trabajando en la firma de varios convenios y la supervisión de las instalaciones de ASA en la Ciudad de México… En Tabasco, Movimiento Ciudadano presume la incorporación de César Pérez Acuña, un morenista de segunda fila cuya salida de Morena ha causado más curiosidad que expectación. Su registro formal será este domingo en Cunduacán, rodeado de cámaras y de la cordial sonrisa del dirigente nacional naranja, el deslucido e incompetente Jorge Álvarez Maynez. En redes, la sorpresa no viene por su peso político —escaso, por decir lo menos—, sino por sus lazos familiares con el morenismo local. Una golondrina no hace verano, y en este caso, ni siquiera amenaza con nublar el cielo. Lo simbólico se confunde con lo irrelevante cuando la apuesta es tan limitada.
