La Agenda en Red
En medio de una crisis de confianza pública, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció ayer la detención en Estados Unidos de Carlos Treviño Medina, un exdirector de Pemex, acusado de corrupción en el caso Odebrecht.
Según el gobierno, Treviño será deportado a México para enfrentar cargos por asociación delictuosa y lavado de dinero. La Fiscalía lo vincula con presuntos sobornos otorgados durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.
“Finalmente se encuentra y va a ser deportado en los próximos días… va a llevar su juicio en México”, declaró la presidente Claudia Sheinbaum.
Pero el equipo legal de Treviño, encabezado por el abogado Óscar Zamudio, tiene otra versión. Afirma que su cliente vive legalmente en Texas desde hace cuatro años, con una solicitud de asilo en trámite. Asegura que no hay orden de extradición activa y que la ficha roja de Interpol fue cancelada.
“La denuncia de Lozoya no resiste la más mínima revisión de un juez de los Estados Unidos”, dijo Zamudio.
Este caso revive las sombras del pasado y abre preguntas incómodas. ¿Es una victoria contra la corrupción o solo un gesto político para causar ruido y otra cortina de humo? ¿Se está respetando acaso el debido proceso o se usa la justicia como herramienta de legitimación del poder?.
…Y quien calla ante la distorsión, como la que hoy se presencia, traiciona no solo su oficio de periodismo, sino el pacto ético con la ciudadanía. El periodismo no está para decorar el poder, sino para incomodarlo con verdad. ¿O no es así?
