El Comején…T en Carta Abierta
Mientras el colectivo 50+1 plantea exportar talento tabasqueño hacía otros países, y viceversa, para capacitación y empoderamiento de las mujeres, la secretaria de Turismo y Desarrollo Económico, Katia Ornelas, gestiona la Feria del Tamal en Houston, Texas; cuestión de enfoques, diría Juan Tamalito.
Pero enfocándonos en la futura Feria del Tamal, imaginemos que, de hacerse, tenga mucho éxito, para que así, todas las vendedoras de este rico producto en los diversos mercados de la ciudad, puedan viajar a esa ciudad gringa, primero, donde serán atendidos por el coordinador en la materia, Johnny Manea.
Y una vez que prueben los de chipilín, manea de puerco, masa colada (de pavo, pollo, pato y de iguana), chanchamito, caminito, pejelagarto, frijol (solo, con puerco o chicharrón) chaya, momo, elote, mone y cola de cocodrilo, sus habitantes dirán: ‘Houston, tenemos un problema, ¡queremos más tamales Chocos!’.
Y quizá, más adelante, la Feria se extienda a Tokio, por conducto del cónsul Chí Pí Ling, para que nuestras tamaleras viajen al país del Sol Naciente, ‘luego de extenuantes jornadas de trabajo’, y puedan comprar en Prada y hospedarse en el lujoso hotel Okura, sin que sus adversarios (butifarreros y los conservadores de nance, queseros, paneteleros, etc.,) los anden espiando y acosando, provocando un linchamiento gastronómico, impregnado de odio, clasismo y calumnia.
El éxito sería tal, que harían Ferias del Tamal en Europa, donde nuestras representantes, guiadas por Enrique Vázquez, exhibirían y venderían sus delicias en el famoso antro ‘Lío’ de Ibiza; con el apoyo de Ricardo Monreal lo harían en el restaurante ‘Flor y Nata’ de Madrid, con el de Mario Delgado, en el restaurante ‘Pousada’ de Lisboa, Portugal, y con las relaciones de Miguel Yunes en el club de playa ‘Conca del Sogno’, en Italia.
Pero además, se lograría otro propósito: nuestros políticos no extrañarían la comida mexicana, en sus lujosos viajes por el mundo.
En lo que ese bonito sueñe sucede, sigan vendiendo sus tamales en los mercados, porque de ser cierto, seremos los pobres, los que las vamos a extrañar.
