CARTA ABIERTA
Si en el entorno nacional los casos de ostentación en las filas de Morena han puesto en entredicho el discurso de austeridad, Tabasco no es la excepción.
Aquí también ‘hace aire’, y las redes sociales se han encargado de exponerlo: funcionarios y funcionarias locales, e incluso familiares suyos, aparecen disfrutando de lujos que chocan de frente con la narrativa de un gobierno que asegura conducirse con humildad.
El problema no es que viajen o que tengan dinero —eso en sí mismo no es delito—, sino el mensaje que envían por voluntad propia. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum insiste en predicar con el ejemplo y recordarle a su equipo que el poder se ejerce con sobriedad, algunos en Tabasco siguen sordos a ese llamado.
Hay que recordar los ejemplos recientes en el centro del poder: Andy en Tokio, Sergio Gutiérrez Luna y su esposa en la Fórmula 1, Mario Delgado en Lisboa, Ricardo Monreal en España, Layda Sansores en Ámsterdam, Enrique Vázquez Navarro en Ibiza o la alcaldesa Geraldine Ponce mostrando lujos en Nayarit.
Todos ellos argumentaron que se trataba de recursos propios, pero el golpe político ya estaba dado. Porque la 4T nació sobre la promesa de que la política debía separarse del derroche y de la frivolidad.
Ahora, cuando funcionarios tabasqueños, y familiares de ellos, aparecen en actitudes similares en Facebook e Instagram , el eco se multiplica: ¿cómo exigir respeto al discurso de austeridad si la práctica lo contradice?
Los morenistas tabasqueños no pueden ignorar que estas exhibiciones generan un desgaste innecesario y, lo peor, son una burla a la autoridad de Sheinbaum.
Tal vez Luisa María Alcalde, en su intento de justificar, tuvo razón en algo: si no hay manera de moderar las tentaciones de algunos políticos oficialistas, por lo menos deberían guardarse la discreción de no presumirlas.
Porque en el exedén, como en el resto del país, la ostentación es un insulto a los morenistas de a pie que siguen creyendo a pie juntillas en la 4T.
: LA RÚBRICA
El Ayuntamiento de Centro donó cincuenta camionetas a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, lo que habla de la coordinación entre los distintos niveles de gobierno. La alcaldesa Yolanda Osuna apostó por un tema muy delicado: la seguridad. Lo hizo de la mano del gobernador Javier May, quien necesita de este tipo de respaldos para hacer efectiva cualquier estrategia. Cuando la violencia y la percepción de inseguridad marcan la agenda diaria de gran parte del pais, incluido Tabasco, acciones como esta muestran voluntad de sumar esfuerzos y responder a una exigencia ciudadana; con un gobierno estatal y municipal en la misma ruta. Y sí, la cooperación debe ser constante en esta la lucha contra el crimen… ¿De qué sirve hablar de inclusión si no se traduce en hechos ? El fin de semana, Javier May entregó más de cien auxiliares auditivos a niños y niñas con discapacidad. Así se les dio la posibilidad de escuchar, de aprender y de convivir en igualdad. Aquí vale reconocer cuando una política pública aterriza en beneficios tangibles. Este paso, aunque pequeño frente a la magnitud del problema, apunta en la correcta dirección… Carlos Manuel Merino presidió la tercera sesión del Comité de Control y Desempeño Institucional de ASA, con el discurso habitual de transparencia y rendición de cuentas. El encuentro refuerza el trabajo de eficiencia en el sector aeroportuario del país… Manuel Andrade Díaz vuelve a mostrar su habilidad para saltar de un partido a otro sin pudor. Tras dejar al PRI, pasó por el PRD y ahora coquetea abiertamente con Movimiento Ciudadano. Lo preocupante no es la suma de figuras, sino la calidad de las mismas: Andrade carga con un historial polémico, como su muy cuestionado paso por la gubernatura. Si MC busca consolidarse, debería cuidar sus filas; de lo contrario, corre el riesgo de mancharse con personajes que son más lastre que futuro… Quien también anda sin partido es Lorena Beauregard. Tras fracasar con estrépito como candidata a la Gubernatura, ahora busca tomar nuevos vuelos. Y sí, adivinó, lector: también busca cobijo en el partido naranja. El impresentable Pedro Palomeque, quien se pasa los días en la oficina de Jorge Bracamonte en el Congreso, le está abriendo las puertas. Se ve que el pasado priísta sigue presente en el corazón del lacayo de Pedro Jiménez León, el poder local real en estas siglas.
