CARTA ABIERTA
En los pasillos de la grilla tabasqueña se cocina un rumor que sabe más a recalentado que a platillo nuevo: Manuel Andrade Díaz, exgobernador priísta, hoy con credencial del PRD (ese partido que ya ni registro nacional tiene), estaría por dar el brinco a Movimiento Ciudadano, nada menos que a invitación del dirigente estatal, Pedro Palomeque Calzada.
La jugada, según se cuenta, forma parte del libreto de Palomeque para imitar a Morena: sumar a cuadros de todos los colores y sabores, aunque muchos huelan al pasado más rancio de la política local.
Y es que Andrade no llega precisamente con la aureola de frescura que presume la “nueva política” de MC. Fue dos veces diputado local por el PRI, contendió por la alcaldía de Centro bajo las siglas del PRD y, lo más importante, su nombre arrastra un largo historial de polémicas personales y escándalos que hacen más ruido que música.
¿Qué espera Palomeque que aporte Andrade? Porque una cosa es reciclar cuadros con experiencia y otra muy distinta es revivir a personajes que parecen más un lastre que un capital electoral.
No se olvide que Palomeque mismo fue priísta de cepa, disfrutando privilegios del tricolor hasta que Pedro Jiménez León lo rescató y lo sentó al frente de MC. Eso de la “nueva política” suena bonito en el discurso, pero en la práctica empieza a ser motivo de escarnio.
Y mientras Palomeque estira la mano para recibir a Andrade, el grupo antagónico dentro de MC, encabezado por Gerardo Gaudiano, no esconde su molestia.
Gaudiano y su equipo no ven que el exgobernador pueda aportar votos ni fortalecer al partido.
Es más, comparado con Andrés Granier —de quien también se dice que podría sumarse a MC— lo de Andrade no levanta ni una sonrisa. El Químico, con todo y su historial, al menos genera expectativa y votos; Andrade, en cambio, provoca burla y recelos.
Curiosamente, donde sí hay coincidencia entre Palomeque y Gaudiano es en dar la bienvenida a Fabián Granier, actual diputado priísta e hijo de Andrés. Ese sí es visto como una carta joven con proyección, lo contrario a Andrade, cuya presencia, más que sumar, parece dividir.
En fin, en lo que se confirma o se desmiente el rumor, MAD vuelve al candelero. Pero no por entusiasmo, sino porque su nombre despierta dudas y resquemores.
Esto es un pésimo augurio para Palomeque, hoy al servicio personal del morenista Jorge Bracamonte, a quien hasta le lleva como regalo su café de grano favorito.
: LA RÚBRICA
A José Ramiro López Obrador le lanzaron una pregunta incómoda: ¿seguirá los pasos de sus hermanos Pío y Martín, quienes, según el periodista de El Universal, Salvador García Soto, habrían solicitado la nacionalidad española? El secretario de Gobierno apenas alcanzó a sonreír, contestando entre risas y con un rosario de “no, no, no, no, no”. “Ya van a empezar”, remató, apurando el paso ante los micrófonos radiales de la XEVT de los hermanos Sibilla Oropesa, con cuyo medio ha tenido discrepancias recientes. La versión de García Soto señala que los López Obrador habrían recurrido a la Ley de Memoria Histórica para reclamar el origen español de su abuelo, nacido en Santander. Y aquí es donde la anécdota toma sabor: mientras el discurso lopezobradorista exalta la mexicanidad como un escudo frente al mundo, algunos de sus integrantes parecen coquetear con el pasaporte del Reino de España, ese país al que tanto se ha denostado por una parte de la izquierda. Esa es la trama que ahora queda flotando y cuya estela alcanza a estas tierras tropicales… Las pasiones en Morena se desbordan, y esta vez el protagonista es Gerardo Fernández Noroña, mejor conocido como “Changoleón”, quien arremetió con su estilo rijoso contra Rutilio Escandón, hoy cónsul en Miami. Lo llamó “cretino” por defender el centro de detención de migrantes conocido como el “Alcatraz de los caimanes”, asegurando que las condiciones “no están tan mal”. Noroña, fiel a su tono de taberna, lo retó a vivir ahí para comprobarlo. Detrás del insulto se esconde una trama política más fina: Rutilio Escandón no es cualquier exgobernador. Su relación con Adán Augusto es de familia, pues estuvo casado con su hermana, la fallecida Rosalinda López. Esa cercanía coloca a Rutilio en un lugar especial dentro de los equilibrios morenistas, y explica por qué su voz, aunque cuestionada, pesa mucho. El problema para Noroña es que su credibilidad se desmorona luego de saberse que compró una residencia en Morelos valuada en 12 millones de pesos. Criticar a un aliado de Adán Augusto mientras él nada en la opulencia, resulta un contrasentido. De “tribuno del pueblo” a propietario de lujo, Noroña se convirtió en caricatura.
