Salí tarde de mi trabajo y algo presentía en mi camino… En el medio rural se perciben cosas malignas en la oscuridad… Antes de llegar a mi domicilio, mi gato, muy asustado, me alcanzó… Su gruñido era muy potente, y daba vueltas con su pelambre y cola erizadas, como advertencia de algo!!!
Este relato, de verdad, nos dejó con la boca abierta y muy consternados durante la narrativa de José Luis, quien fue un empleado de tienda departamental que, por cuestiones de cambio de temporada, hizo doble turno para ganar un poco más.
Nuestro entrevistado dice tener animalitos en su casa y que los atiende de acuerdo con su tiempo y posibilidades, pero se declara muy amigo de los perritos y gatitos, de los cuales tiene varios en su hogar.
José Luis sostiene que desde muy pequeño le gustó tener en su casa este tipo de mascotas, aunque sus padres se inclinaron más por las aves de corral, como pollos, gallinas, pavos, cerdos, borregos y hasta patos.
Asimismo, José Luis subraya que tiene dos perritos y dos gatitos que son sus consentidos, ya que en sus días de descanso se entretiene con ellos. Y, a pesar de vivir en el medio rural, les compra sus croquetas, los cuida y apapacha porque son seres vivos muy útiles en el hogar.
El entrevistado afirma haber terminado la carrera de contaduría, pero por cuestiones de falta de oportunidad laboral tuvo que emplearse en un supermercado de la capital, en el área de abarrotes. Sin embargo, lo turnan frecuentemente a otros sectores, ya sea de ropa, verduras, electrónicos y otros. En fin, aprende rápido y a él le gusta aprender.
Toda esta historia le sucedió a finales del año pasado, justo cuando mucha mercancía es cambiada por temporada.
Nos invitaron a varios compañeros a doble turno, y muchos aceptamos para ganar un poco más y ayudar al sustento familiar.
Al tercer día de quedarme después de mi jornada normal, se me dificultó tomar un taxi que me dejara a orilla de la carretera, y de ahí tengo que caminar unos 400 metros para llegar a mi domicilio.
Al descender del vehículo de alquiler, me recorrió un escalofrío que me puso a pensar: ¿Qué me pasará? ¿Qué sería ese sobresalto en mi cuerpo?
No le tomé mucha importancia y pensé que sería el frío de la noche o el sueño que llevaba.
José Luis argumenta que inició el recorrido por la brecha que conduce a su vivienda y que, por precaución, caminaba con pasos firmes, al tiempo que miraba a su alrededor para evitar sorpresas entre las sombras o de algún vivo escondido detrás de los árboles.
Alcanzó a ver la lámpara exterior de su casa como señal de que iba en la ruta y de que le faltaba poco para llegar… cuando, de pronto, visualizó a cierta distancia a su gatito Hércules dirigiéndose velozmente a su encuentro.
Fue muy extraño, porque el minino siempre lo espera en la puerta o en la ventana de la casa. Por eso le resultó extraño que viniera a su encuentro… ¡Pero no era solo eso! ¡También se veía alterado! Su cola y su pelaje estaban erizados, y gruñía de forma muy rara.
Lo tomó en sus brazos y trató de calmarlo, pero súbitamente se bajó y comenzó a dar vueltas, como si viera algo que él no podía explicar ni ver.
Pensó de inmediato que el animalito le quería decir algo, así que detuvo su marcha y, con la vista, comenzó a escudriñar su alrededor… Y es que, en un momento dado, su gatito se enfureció, hizo ruidos indecifrables y miró fijamente hacia un punto. José Luis volteó hacia donde él dirigía su actitud defensiva… y alcanzó a ver una sombra que se movió rápidamente hacia otro extremo.
Tomó un palo de leña que encontró en el camino de tierra y lo lanzó hacia donde había visto la sombra.
De pronto, su gato cambió de posición y, en actitud defensiva, se adelantó, daba vueltas y mostraba las garras, como tratando de defenderse o de defenderlo de aquella silueta.
Esa sombra la vio de nuevo, ahora a un costado suyo… Por eso el minino también cambió de posición y de defensa. Algo le estaba avisando, y su gatito lo estaba protegiendo.
Levantó piedras y palos del camino y comenzó a lanzarlos hacia donde había visto la sombra. Además, los arbustos tenían movimientos, como si alguien estuviera en esos rincones de la maleza.
No sé cuánto tiempo permanecieron parados tratando de ver qué sucedía en su entorno, pero para él fue una eternidad, por no saber a qué se enfrentaban o qué era aquello que estaba dentro de la vegetación, como una sombra indescriptible.
Tomó de nuevo en sus brazos a su gatito, y este seguía inquieto… muy raro… muy asustado, al igual que él. Entonces, se puso a rezar el Padre Nuestro.
Al llegar a su vivienda, el otro gatito también estaba inquieto en la entrada, junto con los dos perritos, que ladraban desesperadamente en aquella misma dirección.
Al amanecer, les contó a sus padres lo sucedido, y ellos le dieron una medallita de San Benito y le recomendaron rezar el Padre Nuestro. También le explicaron que los perros y gatos ven cosas que nosotros normalmente no podemos ver, y que estos animalitos tienen más receptores en los ojos, llamados **bastones**, que son órganos sensoriales que nosotros no podemos detectar.
Quienes creen saber de este tipo de fenómenos paranormales dicen que tal vez este gatito de José Luis trató de advertirle de esa sombra que estaba en su entorno; también pudo tratarse de una energía residual que su gatito percibió gracias a esa capacidad sensorial natural de estos seres vivos.
¿A usted ya le ha sucedido un caso igual al de José Luis?
¿Le gustaría ser protagonista de su propia historia?
¿Usted no cree en esas sombras ni en esas entidades?
