VOCES AL VIENTO
Desde hace varios días mi sensor personal me está encendiendo focos rojos, eso, para mí, quiere decir que algo anormal está ocurriendo en la relación gobierno-pueblo, el primero, con justa razón presume con hechos su esfuerzo por cumplir, mientras que el segundo impotente porque “no me llega nada” a gritos muestra su enojo, su impaciencia.
El equipo de trabajo del jefe del ejecutivo estatal a un año de distancia no va marchando a su mismo ritmo, por eso hay rezago, precisamente porque confía en ellos, en lo que le informan, pero no abre oídos a los reclamos porque no puede, no quiere, ¿o ese es el plan?
La secretaría de salud es una muestra, del 18 al 22 de agosto pasado se realizó una jornada de preparación de kits médicos para todos los centros de salud y hospitales en el Estado; posteriormente en una ceremonia a la que asistió el titular federal del IMSS-Bienestar Alejandro Svarch Pérez, se dio el banderazo del “nuevo modelo de distribución de medicamentos”.
Pese a tantas porras, aplausos y flores, hasta ayer todavía varios centros de salud de aquí de la capital del Estado carecían de medicamentos ¿Qué será de los poblados distantes?
VOCES Al VIENTO: -No bastan buenas intenciones, ha transcurrido el primer aniversario de esta administración de gobierno estatal y no hemos ido más allá de las puras promesas, no porque el gobernador lo quiera, lo que pasa es que no acepta que su administración está en manos de una burocracia dorada, de esa que si su jefe va a la gira territorial van ellos obligaditos, solos no salen al sol. A inicios del año 2000 un hoy ex gobernador de Tabasco implementó un operativo conocido como “visitas sorpresa” él se presentaba de manera imprevista a las 7 de la mañana y ahí se quedaba hasta que el titular de esa oficina llegaba a su mullido sillón; su sorpresa era mayúscula cuando veía a su jefe máximo sentado esperándolo. Quienes vivieron esa época no olvidarán que esto le sucedió al arquitecto Jesús Tapia Mayans, que fue titular de la secretaría de Obras Públicas, en ese tiempo, en el edificio que actualmente ocupa la conocida Base-4- Por supuesto esta anécdota no es para que el actual jefe del Ejecutivo la ponga en práctica, pero sí para volverse creativo y mantener vigilancia más cercana en su personal operativo y bueno sería además que cada obra entregada la reciba con una hoja membretada y certificada por un laboratorio especializado señalando la calidad del material utilizado, para evitar casos de corrupción y que la obra construida aguante como lo hace el palacio de Gobierno desde hace más de 130 años y sigue intacto.
