CARTA ABIERTA
Por más que se quiera mirar hacia otro lado, las investigaciones de Gertz Manero y Omar García Harfuch vuelven a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿dónde está Octavio Romero Oropesa y por qué no ha rendido cuentas por el fenómeno del huachicol que creció durante su gestión en Pemex?
Lo raro es el silencio que rodea al exdirector. Mientras se detiene a mandos de la Marina, de las aduanas y hay muertes muy ‘inoportunas’ , el nombre de quien encabezó la principal empresa del país parece desvanecerse de la discusión pública.
Y aunque López Obrador hablaba de “acabar con el huachicol”, las cifras muestran que la extracción y tráfico ilegal de combustibles nunca desapareció; simplemente mutó y se reacomodó bajo nuevas formas.
Romero dejó el cargo casi sin aspavientos, como si en los seis años no hubiera estado al tanto de que Pemex compró combustible robado a las propias empresas que se encargaban de importarlo ilegalmente, causando un grave daño financiero a la paraestatal, a las arcas nacionales.
El tabasqueño, pues, debe explicar quién o quiénes autorizaron en Pemex la compra de huachicol fiscal.
Al mismo tiempo, se olvida que en Pemex se tomaron decisiones que abrieron la puerta a contratistas con fortunas inexplicables.
Las revelaciones periodísticas apuntan a que en su tiempo floreció un sistema de adjudicaciones directas que no solo beneficiaron a ciertos proveedores, sino que, en algunos casos, derivaron en la sospecha de vínculos con actividades ilícitas.
En cualquier democracia madura, un funcionario de tal nivel tendría que dar explicaciones claras y públicas. Y es que la lupa debe alcanzar a quien tuvo la máxima responsabilidad sobre la petrolera.
El caso que ahora se destapa por Omar García Harfuch y Gertz Manero es apenas una hebra que alcanza al actual director del Infonavit.
: LA RÚBRICA
El alcalde morenista de Uruapan, Carlos Manzo, ha demostrado ser un verdadero defensor de su pueblo, tomando decisiones valientes frente a una situación de «código rojo» que asedia al municipio. Su drástica decisión de cancelar el Grito de Independencia y el desfile militar es un testimonio de que la seguridad de los uruapenses está en riesgo. Luego de que ataques armados cobraron la vida de un agente municipal, Manzo no dudó en salvaguardar a la población ante la creciente violencia y los enfrentamientos entre grupos que emplean armas de uso exclusivo del Ejército. Su “urgente llamado” a la presidenta Claudia Sheinbaum para una intervención federal inmediata subraya la gravedad de la situación y la necesidad de un respaldo contundente. Uruapan tiene, hay que decirlo, a un alcalde de excepción.
