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En noviembre de 2021, el presidente López Obrador emitió un decreto que convirtió sus obras prioritarias en asuntos de “seguridad nacional”. Con esa sola firma, se blindaron contratos, se aceleraron permisos, se cerraron archivos. Lo que debía ser infraestructura pública se volvió territorio reservado. Lo que debía ser rendición de cuentas se volvió silencio institucional. Trasparencia cero.
La justificación oficial fue que estas obras eran “estratégicas para el desarrollo nacional” y que su ejecución debía protegerse de “intereses privados, amparos judiciales y campañas de desprestigio”.
Se habló de “seguridad energética”, “conectividad territorial” y “soberanía económica”. Pero detrás de ese blindaje hay cifras multimillonarias que merecen ser conocidas y cuestionadas.
El Tren Maya, por ejemplo, supera los 299 mil millones de pesos, con tramos ejecutados por la Sedena y adjudicaciones directas que evaden el escrutinio ciudadano.
La Refinería Olmeca, originalmente presupuestada en 8 mil millones de dólares, terminó costando más de 20 mil 900 millones, según Pemex.
El Aeropuerto Internacional de Tulum, también bajo control militar, ronda los 16 mil millones de pesos. Y la modernización de hidroeléctricas de la CFE suma mil millones de dólares.
El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, por su parte, permanece en penumbra: no hay cifra oficial, no hay desglose público, no hay voluntad de transparencia.
La narrativa oficial insiste en que el blindaje busca proteger las obras de “opositores y corruptos”. Pero ¿quién protege al ciudadano del abuso presupuestal? ¿Quién garantiza que el interés público no se convierta en interés político? ¿Quién responde por los sobrecostos, las adjudicaciones opacas, la militarización de la infraestructura civil?
Hoy, más que nunca, es deber de la ciudadanía recordar estos tiempos, aprender de ellos y exigir que no se repitan. La memoria no es nostalgia: es defensa activa de la democracia.
La Suprema Corte declaró inconstitucional el primer decreto. El presidente respondió con otro, más amplio, más blindado.
La legalidad se volvió obstáculo. La transparencia, amenaza. La ciudadanía, espera.
