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Mientras Pemex presume soberanía energética y subsidios al bienestar, una de sus filiales más opacas —Gasolinas Bienestar S.A. de C.V.— se ha convertido en plataforma de favores, simulación institucional y presuntas exportaciones encubiertas a Cuba. Su director, Octavio Cristóbal Dávila Rojas, aparece simultáneamente como servidor público en Pemex Corporativo y como titular de la empresa en el portal oficial de filiales. ¿Cómo llegó ahí? ¿Quién lo protege?
Una trayectoria sin merecimientos de un oscuro personaje llamado Dávila Rojas que pasó de jurídico a comunicación social, luego a la Compañía Mexicana de Exploraciones, y finalmente a Gasolinas Bienestar.
Nunca se informó internamente su nombramiento ni la creación formal de la filial.
Su formación académica en derecho fue expréss: dos años en la UNITEC a como acostumbra el gobierno federal de permitir titulados express.
Percibe un sueldo neto de $121,931.49 como “Coordinador especialista A” en Pemex.
Nepotismo y redes de protección. Su hermano, José Luis Dávila Rojas, fue contratado sin estudios como auxiliar técnico en Pemex, con sueldo mensual de $54,829.60.
La entonces subdirectora de comunicación, Jimena Alvarado Cruz, aprobó su ingreso y protegió a Dávila Rojas mediáticamente.
Jimena Alvarado también autorizó contratos publicitarios con medios afines al obradorato como “Sin Línea” para limpiar la maltrecha imagen de Octavio Romero Oropeza.
Tras su salida de Pemex, Jimena Alvarado fue colocada en Infonavit por Romero Oropeza, y allí integró a Sergio Rojas Jiménez, primo de Octavio Cristóbal, a la nómina institucional.
Regresemos al tema que nos ocupa: Cuba, subsidios y evasión
Según Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, Gasolinas Bienestar envió entre 19 mil y 23 mil barriles diarios de crudo a Cuba desde julio de 2023, por un valor estimado de $1,300 millones de dólares.
Pemex respondió que los pagos de Cuba son “asunto privado”, escudándose en el carácter mercantil de la filial para evadir obligaciones de transparencia.
Se presume que Dávila Rojas realizó viajes no reportados a Cuba, posiblemente vinculados a estas operaciones. La existencia de comprobantes oficiales podría confirmar el uso de recursos públicos.
Filtraciones y blindaje mediático.
Cuando los envíos a Cuba se ventilaron en prensa, la subdirección de comunicación pidió monitorear todo lo publicado.
Dávila Rojas fue movido de área en múltiples ocasiones, protegido por Jimena Alvarado, quien también colocó a personas cercanas en Pemex e Infonavit.
Entre ellas, Paula Cruz Candelario y Brenda Erika Argüero Rodríguez, esta última egresada de psicología, sin perfil técnico para comunicación social.
Regreso a la pregunta forzosa, ¿Quién administra verdaderamente el poder en México?
Este caso no solo revela una red de favores y simulación dentro de Pemex e Infonavit. Desnuda el estilo de gobierno que Claudia Sheinbaum hereda y reproduce: centralismo, opacidad, lealtades personales por encima de méritos, y uso de filiales públicas como instrumentos de control político y mediático.
La Cuarta Transformación prometió erradicar el nepotismo, la corrupción y el uso patrimonialista del Estado. Pero lo que aquí se exhibe —con nombres, cargos, sueldos, vínculos familiares y contratos— muestra que el aparato sigue intacto o peor que antes, solo que con nuevos operadores sin escrúpulos.
Y si el poder se blinda, el periodismo debe abrir grietas.
