Carta Abierta
Claudia Sheinbaum decidió hablar hacia afuera y hacia adentro del país. En su discurso con motivo de su Primer Informe de Gobierno, frente a un Zócalo lleno, la presidenta trazó una línea nítida: su proyecto no se apartará del de su mentor Andrés Manuel López Obrador.
Lo hizo cuando las especulaciones sobre una supuesta distancia con su antecesor comenzaban a tomar fuerza, alimentadas por las investigaciones sobre el llamado “huachicol fiscal” que han rozado a exfuncionarios de la administración obradorista, incluido el exsecretario de Marina, Rafael Ojeda y algunos de los hijos del expresidente.
“La oposición quiere que me separe de López Obrador porque busca destruir la Cuarta Transformación”, dijo Sheinbaum. La frase encapsula el sentido de continuidad que intenta proyectar en medio de la turbulencia. Así, Claudia compartió el mismo código moral (“honestidad y amor al pueblo”), blindando del desgaste al huésped de Palenque, pero también heredando su legado con todo y sus costos.
¿La lectura inmediata?: no permitirá que el obradorismo sea puesto en el banquillo de los acusados, ni dentro ni fuera del país. Su discurso implica asimismo una defensa implícita de Adán Augusto, uno de los políticos más cercanos al expresidente.
El simbolismo es doble: respaldo a AMLO y salvaguarda para quienes fueron parte del primer círculo de su gobierno. En otras palabras, Sheinbaum no romperá la cadena que sostiene a la 4T, consciente de que un proceso judicial contra Adán sería interpretado como una ofensiva directa contra López Obrador y, por extensión, contra el movimiento mismo.
Ese gesto también alcanza a los hijos del expresidente, quienes han sido blanco de versiones periodísticas que intentan ligarlos a negocios irregulares. Con su declaración, la presidenta les concede un manto protector, dando a entender que no habrá “cacería de brujas” dentro del movimiento. Es una decisión política y emocional: mantener la unidad en torno a la figura fundacional del obradorismo.
Así, apuesta por la continuidad. Su frase “Andrés Manuel López Obrador fue, es y será siempre un ejemplo” es una declaración de alineamiento total. A diferencia de la era priísta, cuando los sucesores marcaban distancia de inmediato, ella elige caminar junto a la sombra del fundador. Esa decisión sostiene el mito político de AMLO y asegura que la 4T no se desdibuje en su propia crisis de señalamientos de corrupción.
En el fondo, entiende que romper con López Obrador sería dinamitar la base político–electoral que la llevó al poder, sin olvidar la revocación de mandato que la espera en 2027.
Por eso, su discurso tranquiliza al expresidente y a su círculo más cercano. Ese es su verdadero mensaje: la 4T no ha cambiado de manos, sólo de voz.
: LA RÚBRICA
Yolanda Osuna cumplió un año de su segundo periodo como presidenta municipal de Centro. Lo conmemoró mediante redes sociales, compartiendo un fragmento de su discurso de toma de protesta y un resumen visual de las acciones realizadas en ese lapso. En su mensaje, señaló que su administración avanza en programas de igualdad, crecimiento y bienestar social, y reafirmó su alineación con el gobernador Javier May y la presidenta Claudia Sheinbaum… En medio de la irrelevancia política que ha caracterizado al PAN en Tabasco durante la última década, su dirigencia estatal, Kathia Bolio Pinelo, sigue actuando como si el partido tuviera peso real en la entidad. Los recientes nombramientos de tres secretarios en el Comité Directivo Estatal —Formación, Acción Política y Planeación— son solo gestos burocráticos dentro de una estructura que ya no influye en la vida pública tabasqueña. Lo más llamativo es la evidente alineación de Bolio con el oficialismo: sus discursos, su lenguaje y hasta sus silencios coinciden más con la narrativa de la Cuarta Transformación que con cualquier oposición genuina. Lejos de cuestionar al gobierno, legitima desde la marginalidad una hegemonía que el PAN, en otras épocas y en otras regiones, se habría encargado de señalar. Mientras tanto, los panistas locales parecen no darse cuenta: celebran movimientos internos como si aún compitieran por el poder, cuando en realidad su partido es un fantasma institucional en un estado donde ni siquiera figura en el debate político. Estos nombramientos no cambian nada —ni siquiera emocionan— porque, simplemente, ya no existen… Lo que faltaba para acabarla de amolar en la oposición: el dirigente de MC, Pedro Palomeque, está buscando incorporar al exgobernador Manuel Andrade a sus siglas. Ya sólo le faltaría Roberto Madrazo y quién sabe si hasta el perredista Arturo Núñez Jiménez. Pobre partido naranja: tan lejos de Dios y tan cerca de los compadres Pedro Palomeque y Pedro Jiménez León. Por cierto, siguen usando de forma indiscriminada las prerrogativas del IEPCT.
