CARTA ABIERTA
Por más que se intente desmentir, Marcos Rosendo tiene razón: la oposición en Tabasco no existe. Lo que se presenta como tal son fragmentos de siglas desdibujadas, pequeños feudos que viven de acuerdos en lo oscurito y que, lejos de representar una alternativa, se han convertido en piezas menores del tablero oficialista.
Y es que el diputado local de Morena señaló que es «propaganda política» las «campanas al vuelo» que lanza la oposición al asegurar que en 2027 le van a quitar posiciones electorales a su partido.
Vayamos por partes.
Movimiento Ciudadano, por ejemplo, se entregó sin pudor a la lógica del poder. Su dirigente, Pedro Palomeque, tejió una relación política con el coordinador morenista Jorge Bracamonte que ya es vox populi en los pasillos legislativos. No es una alianza por coincidencias ideológicas, sino de arreglos convenencieros, lubricados.
El partido naranja perdió el rumbo y la credibilidad. Su estrategia de afiliaciones es un desastre: abrió las puertas a viejos priistas reciclados que llegan buscando acomodo, no renovación. Esa mezcla de oportunismo y desgaste ha terminado por desanimar a quienes, desde abajo, creyeron que Movimiento podía ser una opción distinta. Hoy, MC es un eco del oficialismo, una muestra más de la “vieja política” que presume combatir.
El PRI, por su parte, vive su ocaso con dignidad fúnebre. Desde que Erubiel Alonso asumió el control de la dirigencia, el tricolor se volvió un cascarón hueco. La entrega del partido por parte de Miguel Barrueta fue la confirmación de su sometimiento. Aquellos priistas que en otro tiempo levantaban la voz (Gina Trujillo, Gustavo de la Torre, Mayté Dagdug, Manuel Andrade) se apartaron. Erubiel repite las prácticas dictatoriales y de sumisión que ya le conocíamos cuando pactó con el entonces gobernador Arturo Núñez. Y ahora, con Andrés Granier en puerta para mudarse a MC, el PRI se prepara para su desaparición formal. Y 2027 será el epitafio para perder su registro estatal.
El PAN ni siquiera merece mención amplia. Su dirigencia estatal, encabezada por Katia Bolio Pinello, se ha vuelto un mal chiste político. Sus discursos contra Adán Augusto son más guiños internos que oposición real; todo indica que responde a intereses dentro de Morena. Los panistas locales, huérfanos de dirección, simplemente han dejado de pelear.
Paradójicamente, el único que conserva un atisbo de congruencia es el PRD. Su dirigente, Rafael Acosta León, intenta rescatar la voz crítica que alguna vez tuvo la izquierda tabasqueña. Aunque el partido está herido tras perder el registro nacional, ha mantenido una postura firme, denunciando sin temor los excesos del poder. Pero su fuerza es insuficiente: su presencia, marginal; su estructura, debilitada.
Así las cosas, Tabasco vive una hegemonía sin contrapesos. Morena reina sin resistencia porque los otros se rindieron antes de pelear. Lo que dice Marcos Rosendo no es arrogancia: es diagnóstico. En el exedén, la oposición no se perdió; simplemente se vendió.
Aunque en el contexto nacional sí podrían darse malos resultados para Morena por los recientes escándalos de corrupción, el escenario tabasqueño seguirá siendo de un solo color en las próximas elecciones. Aunque muchos se nieguen a admitirlo.
: LA RÚBRICA
La posible reaparición de Andrés Manuel López Obrador hacia finales de año ha despertado expectativas y muchas especulaciones. Según el portal La Palabra Online, tendría como objetivo principal fortalecer y respaldar al gobierno de Claudia Sheinbaum, así como recuperar el ánimo dentro de la Cuarta Transformación, ante la ola de escándalos que han salpicado a Morena en las últimas semanas. El exmandatario podría retomar el escenario público con una gira nacional que buscaría recomponer la imagen y la cohesión del partido. La estrategia parece orientada a apagar las críticas internas y externas que amenazan con debilitar su proyecto político. Esta posible vuelta apunta a cuidar el legado político de López Obrador y garantizar la continuidad de una agenda que, para muchos de sus seguidores, todavía tiene mucho por ofrecer. Sin embargo, la reaparición abre preguntas sobre la capacidad del actual liderazgo de Morena para sostener el movimiento sin la figura emblemática del tabasqueño. Hay que observar si esta iniciativa logra efecto buscado o si, por el contrario, resulta contraproducente.
