CARTA ABIERTA
Nadie lo esperaba tan pronto. Después de un año de retiro voluntario, se dice que López Obrador prepara su reaparición pública con una gira nacional en diciembre. ¿De verdad pensó alguien que el Peje se retiraría para siempre? La historia demuestra que los silencios de López Obrador son pausas estratégicas, respiraciones antes del siguiente movimiento.
Dicen que volverá con un libro. Pero ¿desde cuándo un libro ha sido solo un libro en manos de un político como AMLO? El texto, cuyo título aún se guarda bajo llave, abordará la identidad y la grandeza cultural de México, aunque en los pasillos de Morena muchos sospechan que llevará entre líneas una radiografía del poder actual. Será, quizá, su forma de recordar quién encendió la chispa del movimiento y por qué.
El rumor de la gira no tardó en hacer ruido. López Obrador no regresa a disputarle algo a Sheinbaum, sino a reafirmar que su proyecto no terminó en octubre de 2024, cuando entregó la banda presidencial. En realidad, esta gira busca asegurar que la 4T no pierda su esencia entre desencuentros internos.
Los críticos hablan de intromisión en el Gobierno de Claudia Sheinbaum, de ruptura, de un intento por volver al centro de la escena. Pero quizá estén mirando en la dirección equivocada. Lo que se prepara podría tener un sentido más profundo, en el sentido de reagrupar fuerzas al interior y evitar un colapso, ayudando así a la presidenta.
Hay quienes lo temen. Su sola presencia altera los equilibrios, despierta viejas lealtades, incomoda a quienes ya habían hecho cuentas sin él, entre ellos el propio Donald Trump. Y es que el Peje sabe cómo mover el tablero.
En el fondo, su retorno plantea una pregunta incómoda: ¿puede el obradorismo sobrevivir sin López Obrador? La gira podría ser la respuesta. Su figura tiene el poder de ordenar las piezas dispersas de un movimiento que, por momentos, parece dividido.
Diciembre se acerca. En ‘radio pasillo’ de Morena ya se comenta: “va a mover todo otra vez”. Puede ser. Tal vez el Peje regresa porque siente que el país necesita escucharlo de nuevo. ¿Tanto así?
: LA RÚBRICA
Gerardo Fernández Noroña ha vuelto a exhibir su descaro al rentar un avión privado de lujo para una gira en Coahuila, con un costo de más de 257 mil pesos. Este acto choca con los llamados constantes de austeridad impulsados por la presidenta Claudia Sheinbaum. Aunque Noroña intentó justificarse alegando que fue necesario para cumplir con su agenda y que la presidenta “dijo que se puede usar cuando es necesario”, su acción destila hipocresía y cinismo. El senador se niega a transparentar el origen del pago, generando desconfianza. Mientras se clama austeridad en la 4T, algunos siguen con lujos y privilegios disfrazados de “necesarios”.
