¡La niña decía jugar con un amigo imaginario!… ¡Por las fantasías de la pequeña no le hacían caso!… La madre determinó acabar con el enigma sumamente escalofriante, pero…
Ahora es la señora Alicia quien nos permite adentrarnos en la intimidad de su familia con una historia por demás impresionante.
Comenta nuestra entrevistada que cuando las niñas y niños comiencen a expresar algunas cosas que los adultos creemos que son fantasías, debemos tener mucho cuidado y poner atención.
Ciertamente, asegura doña Licha, en ocasiones nosotros los adultos nos confundimos cuando escuchamos algunas fantasías de los menores de edad, pero ahí radica el dilema de la confusión y, más bien, es una total desorientación que con carácter y sano juicio debemos analizar para evitar caer en errores garrafales de los cuales después podemos arrepentirnos.
En diferentes ocasiones doña Alicia preguntaba a su menor hija… ¿Y esas trenzas, mi pequeña y hermosa princesa?
La acostumbrada respuesta de la menor era la de siempre… ¡Me las hizo mi amiguito imaginario!
La señora Alicia tomó sin mayor interés esa respuesta, pensando que la niña estaba jugando con ella y es que la madre estaba ya metida de lleno en los quehaceres de la casa y, como su hija era así de graciosa y juguetona, no le llamó mucho la atención.
Un día menos pensado, su señor padre observa el detalle en la cabeza de su hija y cuestiona a su esposa… ¡Veo que muy seguido le haces trenzas a la niña y se le ven muy bien!… ¡Muchas gracias por el esmero en el peinado y cuidado de la princesa!
Esta observación del patriarca de la familia fue lo que detonó la preocupación de doña Alicia y, sin entrar en mayores detalles, medita la situación y durante dos días toma una determinación para llegar al fondo y cortar de tajo con esto que ya era un conflicto de familia.
Una tarde arregla a su hija y acuden a una estética de una amiga de la colonia para cortarle las trenzas. Le explica a la estilista con mucha confianza que la niña siempre anda con ese tipo de peinado que ella no le hace y ya es preocupante la situación.
Estando en el salón de belleza, doña Alicia observa que su amiga tiene dificultades para terminar con las «colas», pues con mucha inteligencia y paciencia logró desbaratar esas trenzas que algo tenían que impedía terminar con ellas.
Finalmente se logró el corte de cabello y esas enigmáticas trenzas cayeron en el piso.
Ese día en la estética hubo mucha clientela y hasta horas extras trabajaron, pero debido al cansancio acordaron retirarse y mañana llegar temprano para hacer aseo general.
Al abrir de nuevo la estética observaron un poco de desorden, no era normal, porque lo único que había quedado pendiente era barrer el cabello cortado, ordenar y limpiar con líquidos.
Todo el personal notó un ambiente pesado en el interior de la estética, al grado que las tijeras cambiaban de lugar, los peines igual, los mandiles y batas, las bombas, y la iluminación parpadeaba más de lo normal.
Pero la dueña, conocedora del establecimiento comercial de muchos años, observó unas pequeñas huellas de manos en los espejos de los «tocadores» y determinó cerrar más temprano que de costumbre y le dio descanso el día siguiente a todo el personal.
La estilista llevó a una amiga que sabe de esoterismo e hizo una «limpia» con albahaca, ruda, romero, otras hierbas y muchas oraciones, además de agua bendita.
Del resultado de ese trabajo se dijo que algo muy fuerte había quedado en el local, y la estilista platicó el detalle de las trenzas de la niña… lo que fue confirmado por la «curandera».
Meses después, doña Alicia se encontró de nuevo a la estilista y esta le contó que ya no estaba en ese mismo local, que se había cambiado a otro más lejos por cuestiones de la renta y la cercanía a su casa… pero nunca le dio la nueva dirección.
Quienes creen saber de estos fenómenos paranormales consideran que ese amigo misterioso de la niña era un duende travieso que, sin hacerle daño a la pequeña, le hacía esas trenzas, caso similar como cuando en el medio rural los caballos amanecen con el pelo trenzado… ¡No es malo!… ¡Pero tampoco bien!
¿A usted le ha sucedido un caso igual?… ¿Por qué será que estas energías realizan estas travesuras?… ¿Amaneció alguna vez con trenzas no hechas por usted?
