CARTA ABIERTA
En los últimos días ha circulado, con sorprendente insistencia, una versión tan falsa como malintencionada: que el exgobernador podría enfrentar sanciones por las observaciones hechas por el Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Tabasco (OSFE) a la cuenta pública 2024. Quienes difunden semejante disparate, o desconocen el procedimiento de revisión de las cuentas públicas, o lo tergiversan con toda la mala fe posible para manipular a la opinión pública.
La verdad es mucho más simple, aunque no tan conveniente para quienes necesitan fabricar escándalos. Los encargados de solventar las observaciones del OSFE no son los gobernadores —ni el actual ni el anterior—, sino los extitulares de las dependencias señaladas. Ellos son los responsables directos de justificar los gastos, de aclarar los montos y de presentar la documentación correspondiente. Lo harán dentro de los 120 días hábiles que la ley establece, plazo que vence hacia marzo o abril de 2026. Si logran aclarar las observaciones, el expediente se cierra sin consecuencias. Si no lo hacen, entonces sí podrían enfrentarse a sanciones administrativas o, en casos extremos, penales.
Pero incluso si alguno fallara en solventar las observaciones, eso no implicaría responsabilidad penal para el exgobernador. Su responsabilidad, en todo caso, sería política, no jurídica. De modo que esas versiones que circulan en redes y algunos portales no sólo son falsas, sino que responden claramente a un propósito de distorsionar los hechos.
Conviene recordar, además, que las observaciones del OSFE corresponden sólo a seis meses del ejercicio fiscal 2024: julio, agosto y septiembre del pasado Gobierno, y octubre, noviembre y diciembre del actual. Los seis meses previos —de enero a junio de 2024— ya fueron revisados por el anterior titular del OSFE, Alejandro Álvarez González, quien no encontró irregularidades y así lo hizo constar en su entrega a su sucesor, Juan José Peralta Fócil. Por tanto, cualquier observación se circunscribe únicamente al segundo semestre del año.
Y hay otro punto que parece escaparse de la narrativa sensacionalista: aún no se ha aclarado si entre esas observaciones hay también dependencias que hoy están bajo la administración vigente. Si así fuera, los actuales titulares tendrían la misma obligación de solventar los señalamientos, como lo marca la ley.
Todo indica, pues, que el ruido mediático busca crear un clima de sospecha infundada, disfrazado de “preocupación ciudadana”. Es la vieja práctica de lanzar sombras sobre quien ya dejó el cargo para ganar titulares y clics, confiando en que la gente no entiende los procedimientos contables. Pero el pueblo no es tonto. Y aunque algunos pretendan manipularlo con medias verdades, lo cierto es que la fiscalización en Tabasco tiene reglas claras, plazos definidos y responsables perfectamente identificables. Lo demás es simple y llana desinformación con fines políticos.
:LA RÚBRICA
En entrevista con Telerreportaje , Yolanda Osuna puso sobre la mesa los temas que marcan el arranque del nuevo trienio en Centro: el orden financiero y el suministro de agua potable. La alcaldesa explicó que el municipio mantiene finanzas reconocidas por calificadoras y organismos federales, ubicándose entre los seis primeros lugares en rendición de cuentas. Es un logro, considerando el tamaño de la administración y la presión del gasto corriente. “Detrás de esa estabilidad hay una política de control presupuestal que ha permitido sostener inversiones sin endeudamiento”, dijo en un claro reconocimiento al director de Finanzas, Fernando Calzada Falcón, el artífices que prefiere siempre un perfil discreto y más resultados. Otro aspecto rescatable del diálogo fue el reconocimiento de los límites. La presidenta municipal no pretendió disfrazar las carencias ni minimizar los rezagos. Admitió la complejidad de intervenir redes hidráulicas obsoletas, la necesidad de mejorar la recaudación y la prudencia ante un 2026 que se prevé con crecimiento apenas por encima del 1%. Esa dosis de realismo es, paradójicamente, una de las fortalezas de su discurso. En cuanto a proyectos urbanos, como el Malecón del Carrizal, se percibe una intención de rescatar espacios públicos sin caer en el exceso de adornos ni gasto superfluo. A ello se suma una estrategia de colaboración con la Secretaría de Seguridad, que ha permitido reducir la percepción de inseguridad sin recurrir a una policía municipal propia. Escuchar una gestión que se explica con números, diagnósticos y autocrítica resulta siempre positivo.
