Mi trabajo queda cerca de esas instalaciones y ¡ahí espantan!… ¡Nunca miraba hacia ese lugar pero cuando lo hice me asusté!… ¡Algo sobrenatural quedaría impregnado de lo que fue un hospital tan famoso y céntrico!
La narrativa de esta historia es escalofriante, corre a cargo de Samuel, quien siempre ha sido un trabajador que no se raja ante cualquier mínimo pretexto que surja en sus labores.
La filosofía personal de trabajo de Samuel es que al contratarse en cualquier actividad, debe cuidar las condiciones con que se ocupa, porque no es fácil encontrar trabajo en estos tiempos, menos cuando no tiene concluidos sus estudios de bachillerato.
De la misma forma, nuestro entrevistado asegura que con el tiempo ha adquirido experiencia y puede manejarse en distintos oficios por muy difíciles que estos sean, ya que tiene la facilidad de aprender rápidamente.
Pero también, afirma Samuel, la mayoría de los inconvenientes en muchos trabajos es que de pronto te cambian los horarios, no obstante que inicialmente te hayan asegurado que tu turno era matutino.
En esta ocasión, por estar casado y con mis dos hijos pequeños, me contraté en un negocio de la colonia Atasta y eran de mañana mis servicios, pero de pronto me comunicaron que por algunas cuestiones de ajustes de horarios me cambiaron para la tarde-noche.
El patrón dijo no tener ninguna queja con mi trabajo, pues no faltaba y llegaba con buen tiempo de anticipación. Pero el detalle es que había otros empleados con mayor antigüedad y como yo era de reciente ingreso… era yo el sacrificado para el turno más pesado, pero que más adelante podría volver el turno inicial… era cuestión de resistencia y paciencia.
De tal forma que en mi casa tuve que hacer algunos cambios junto con mi esposa, porque había que llevar a los niños a la escuela muy temprano.
Ya acoplado al nuevo horario, me dediqué a trabajar con mucho esmero, para que terminada la jornada laboral, había que dejar lavados todos los utensilios usados para dejar limpio todo para el día siguiente. Esta acción final hacía que retardara mi salida y debía usar taxi especial para trasladarme a mi hogar, pues ya a esa hora no había servicio público de pasajeros para la colonia Las Gaviotas.
Mi rutina de salida siempre era: caminar unas dos cuadras y trasladarme a la avenida 27 de Febrero y esperar taxi frente a lo que fue un hospital, frente al monumento al Coronel Gregorio Méndez.
Pasaba frente a una tienda de conveniencia y compraba un refresco y ya en la parada me sentaba a esperar un taxi especial. Siempre con la mirada al frente para tomar el taxi, pero pasaba mucho tiempo y en una de esas, desvío la mirada hacia ese viejo edificio hospitalario y al fondo veo la figura de un niño de blanco. ¡…que me miraba y sonreía!
Pensando en esos instantes que ese reflejo era del cansancio laboral y la desesperación por llegar a mi vivienda… volví a mirar hacia esas lúgubres instalaciones… ¡y ahí estaba aquel niño en medio de la oscuridad!
Estaba yo con la mirada fijamente hacia allá… cuando de pronto doy un sobresalto del susto por el claxon de un taxista que se había estacionado frente a la Parada, muy cerca de mí.
Abordo el vehículo de alquiler y me fui a mi casa y no le comenté nada a mi esposa. Tampoco hice ningún comentario a mis compañeros cuando volví a mi turno de trabajo.
Transcurrió otro día laboral y me encaminé a la Parada de 27 de febrero y pasé al OXXO por un refresco gaseoso y ahí estaba sentado cuando me acuerdo del niño misterioso y volteo la mirada hacia aquel lugar… ¡y ahí estaba ese Niño de blanco!… ¡parado y me sonreía!… ¡parece que me quería hablar o decir algo! Como era de noche no alcanzaba a ver bien y me acerqué a la reja metálica para poder ver bien.
Pude escudriñar entre la oscuridad, asegura don Samuel, pero no pude avanzar más por la reja… ¡pero ciertamente alcanzo a ver que este Niño algo quería decirme!
Pero de nuevo me llevo un susto más fuerte… el claxon del taxista me impacta al extremo cuando estaba distraído viendo con atención al niño fantasma.
Le agradecí al trabajador del volante que me avisara haber llegado, porque estaba distraído con esa visión escalofriante y hasta de esperar el taxi me olvidé.
Al llegar a mi hogar lo comenté con mi esposa, y dijo ir al día siguiente con una tía rezadora que vive en la ranchería Torno Largo y que sabe de estas cosas misteriosas.
De nuevo en mi trabajo, le comento a los compañeros y algunos afirmaron verlo también cuando tienen turno nocturno… pero ya se acostumbraron y no se asustan.
Mi esposa me compró una veladora de vaso, y según la recomendación de su tía la rezadora, la encendí cerca de la entrada, eché alrededor Agua Bendita, recé el Padre Nuestro y un Ave María.
Al día siguiente ya no se apareció ese Niño ni volví a ver nada… aunque he escuchado que algunas otras personas ven más cosas… pero yo ya no veo nada.
Quienes creen saber de estos fenómenos paranormales, consideran que esa es una energía de algún menor fallecido y que su alma penaba en esas instalaciones.
¿Usted ha pasado por este lugar y ve al Niño o ve otras imágenes?… ¿Cree usted que existan este tipo de energías impregnadas en estas instalaciones?… ¿Le gustaría a usted ser testigo de estos fantasmas?
