CARTA ABIERTA
Andrés Manuel López Obrador ocupa de nuevo el escenario y asegura su vigencia en lo que resta del sexenio. Su mira está puesta en la elección intermedia de 2027, y luego en la de 2030. Es muy posible que la reforma electoral tenga también su foco de atención.
La reaparición inyecta oxígeno puro a su círculo más cercano. Adán Augusto y Ricardo Monreal ven mejorada su posición. Andrés López Beltrán y Luisa María Alcalde confirman su peso. Jesús Ramírez y Audomaro Martínez se mantienen en el primer anillo de confianza. Es decir, el ala dura del movimiento celebra la maniobra.
La relación con la presidenta Claudia Sheinbaum muestra, en un inicio, una sincronía. Ella acepta el respaldo de su mentor y acepta su papel como parte central del Movimiento. Se observa una alianza blindada ante la opinión pública, y ella luce feliz y sonriente en la mañanera por la publicación del libro ‘Grandeza’.
AMLO luce ahora visible como lo que ya era de facto: una voz de influencia en el morenismo. Se erige como el gran aliado de la administración federal, y la mandataria parece cómoda con este esquema de poder.
Ahora bien, existen sectores donde la noticia obliga a recalcular estrategias. Marcelo Ebrard y Omar García Harfuch deben medir bien sus pasos. Sus agendas en Economía y Seguridad quedan bajo la lupa desde Palenque.
Por eso el destino de Harfuch genera especulación legítima. Su permanencia en la Secretaría de Seguridad define el equilibrio del gabinete. Un eventual traslado a Gobernación cambiaría la ecuación. Y es que Sheinbaum busca replicar el modelo de la Ciudad de México. Rosa Icela Rodríguez en Interior y Ernestina Godoy en la Fiscalía completaban ese diseño ideal. Pero la intervención de Palenque podría introducir nuevas variables.
El retiro definitivo de los expresidentes Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto pertenece ya al terreno del mito. La presencia del Peje se mantendrá ahora constante y podría ser factor de poder real en la asignación de las candidaturas. Guste o disguste a muchos, esto es lo que se observa en la objetividad periodística. Y la presidenta parece no incomodarse por ello; al contrario, coincide en la necesidad de unirse y calmar las aguas internas.
El obradorismo se alista para las elecciones de 2027 y 2030, donde Morena ve el riesgo de perder su hegemonía en el Congreso y varias gubernaturas. Por eso no se descarta que, para entonces, el Peje mismo recorra las calles en apoyo a la 4T. El Mesías ve a sí mismo con esa autoridad plena.
