EL ANTÍDOTO
Ante la detención, hace unos días, de la señora Maribel «N» —llevada a cabo por la Fiscalía General de la República tras encontrar un «diablito» en el medidor de una tienda de abarrotes en la colonia Lindavista del municipio de Centro—, la gente se pregunta… ¿habrá espacio en los reclusorios para tantos infractores en el estado? ¿Sucederá lo mismo en otras entidades del país?
¿QUIÉN SANCIONA A LOS EFECTORES?
Dicen que la gente, por sí sola, no pone los famosos «diablitos»; debe ser alguien que conozca de electricidad para instalarlos. Aquí se habla mucho del propio personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de sus subrogados (empresas privadas contratadas por la comisión) que portan los mismos uniformes, pero se identifican por desplazarse en vehículos particulares. ¿Y quién los castiga a ellos? Reza el refrán que «tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata».
MODUS OPERANDI
Señalan que, desde el cambio masivo de medidores en el sexenio de Enrique Peña Nieto, muchos de los mencionados personajes extorsionaban y hacían arreglos con los usuarios para que pagaran menos luz y, sin previo aviso, de la noche a la mañana desaparecían, dejando toda la responsabilidad a los clientes.
¿Y LOS OTROS INFRACTORES?
Otra pregunta que se hace la gente y que se pierde en el aire es: ¿por qué no sancionan de la misma forma a los asentamientos irregulares, ambulantes, comercios y demás que se roban la energía eléctrica? ¿Por qué no proceden contra los ayuntamientos cuyos ediles nunca pagan la luz y se retiran tranquilamente? ¿Acaso esto no es un robo de energía? «O todos hijos, o todos entenados», reza otro refrán…
¡¡TARIFAS JUSTAS!!
Señalan que, para evitar estos ilícitos, el Gobierno Federal debería otorgar a la población tarifas justas. Ya basta de que en cada cambio de sexenio prometan lo mismo y no lo cumplan… Así que… usted dirá…
